09 mayo, 2018

El camino que no hay que recorrer.



El texto que sigue a continuación, ha sido extraído del libro de JUAN PABLO ESCOBAR (2014) “Pablo Escobar, mi padre”. Barcelona. Ediciones Península.

Cuando ya estaba totalmente confirmada la noticia, la periodista seguía al teléfono, pendiente de una declaración. La obtuvo y fue muy desafortunada:
 Nosotros no queremos hablar en estos momentos. Pero eso sí, al que lo mató…yo solo voy a matar a esos hijoputas, yo solo los mato a esos malparidos.
Colgué el teléfono y lloré desconsolado. Todos lloramos. Mentalmente me aislé y empecé a visualizar los pasos que debería dar para cumplir mi amenaza. El deseo de venganza era inmenso.
Pero llegó un momento de reflexión que habría de ser providencial porque frente a mí aparecieron dos caminos: convertirme en una versión más letal de mi padre o dejar de lado para siempre su mal ejemplo. En ese instante me vinieron a la mente los muchos momentos de depresión y de aburrimiento que vivimos con mi padre cuando nos ocultábamos en los escondrijos. Entonces pensé que no podía tomar el camino que muchas veces le critiqué.
Adopté la decisión de retractarme de lo que acababa de decir y, sin pensarlo dos veces, llamé al periodista Yamid Amat, director del noticiario de televisión CM&. Lo pasaron casi de inmediato y le conté lo que había sucedido con Gloria Congote. Le pedí que me diera la oportunidad de retractarme de esas declaraciones y aceptó: “Quiero personalmente dejar muy en claro que no vengaré, no vengaré la muerte de mi padre porque ahora lo único que me preocupa es el futuro de mi sufrida familia. Voy a luchar por sacarla adelante y por educarnos, por ser personas de bien y si puedo hacer algo para que reine la paz, por los siglos de los siglos en este país, lo haré”.
Lo que ocurrió de ahí en adelante es historia. Mi padre murió el 2 de diciembre de 1993 a las tres de la tarde y muchos aspectos de su vida, pero también de su muerte, siguen siendo objeto de examen y debate.

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