09 diciembre, 2017

Argumentos para cuestionar la ilegalización de las drogas II. The World Is Yours.

- Tony: Antonio Montana.

Esas dos palabras -Antonio, Montana-, prácticamente son las dos únicas que pronuncia en español Tony Montana (Al Pacino, El precio del poder -Scarface-, Dir. Brian de Palma. 1983. EE.UU) cuando llega a Miami. Me resulta curioso -y algo chocante- que, un refugiado político de Fidel Castro -como el mismo Tony Montana se define ante las autoridades americanas-, se pase toda la película hablando en un inglés magnífico. Tony no habla en español ni con sus colegas cubanos ni cuando riñe con su madre cubana -ésta, en cambio, sí habla español con su hija-. Al principio, parece que los responsables de la película lo intentan arreglar -así como rendir un homenaje a algunos de sus referentes-:

- Policía: ¿Dónde aprendiste inglés, Tony?
- Tony Montana: En el colegio. Y mi padre era de Estados Unidos. Igual que ustedes. Era un yanqui. Solía llevarme mucho al cine. Aprendí. Me fijaba en los tipos como Humphrey Bogart, James Cagney. Me enseñaron a hablar. Me caían bien. Siempre he sabido que algún día vendría a Estados Unidos.

Obviando lo anterior, lo que más me ha seducido de la película ha sido la música de Giorgio Monoder y el guión a cargo de Oliver Stone. En la cinta, he encontrado lo que andaba buscando, es decir: razones por las que en la actualidad continúa vigente la ilegalización de las drogas. La escena crucial llega cuando Tony ya está en la cima del poder -y ya ha hecho suyo el lema The World Is Yours-. Tony se encuentra en un yacusi fumando un puro, con el mando a distancia en la mano y en compañía de su amigo -y mano derecha- Manny (Steven Bauer) y de su mujer, Elvira (Michelle Pheiffer):

- Programa de TV: la violencia relacionada con drogas castiga el Sur de Florida...

- Tony: este tío es muy gracioso.

- Programa de TV:...¿Cómo detener un negocio que genera 100.000 millones al año con tan poco presupuesto para las fuerzas de orden público? Parece que lo único que se puede hacer es cruzar los dedos y rezar.

- Tony: ¿Cruzar los dedos? 

- Programa de TV: no ilegalizando esas sustancias sino legalizándolas y gravándolas. Esas voces afirman que eso acabará con el crimen organizado. Yo no soy una de esas voces.

- Tony: ese gilipollas nunca cuenta la verdad ¡Son estos tipos, tío! Son los jodidos banqueros, los políticos los que quieren que la cosa sea ilegal. Así pueden ganar un pastón y obtener un huevo de votos. Luchan contra los malos. Ellos son los malos. Joden a todos y lo joden todo.


El precio del poder, la película, la ficción, está ambientada en los años 80. En la realidad, se trata de la década de Pablo Escobar y de los cárteles en Sudamérica. En concreto, el cártel de Pablo Escobar -cártel de Medellín-, monopolizó el negocio de la cocaína desde su producción hasta su consumo, controlando más del 80% de la producción mundial de dicha droga y del 75% del mercado ilícito de la misma en Estados Unidos.

La persona que enerva a Tony desde la televisiónperfectamente podría ser Oliver Stone: éste representa una de esas voces que cuestionan la ilegalización de las drogas (ver película Savages, 2012).

Brian de Palma, Oliver Stone -a través de Tony- parece que hacen visible algunas consecuencias derivadas de las políticas prohibicionistas:

- cambio trascendental en la naturaleza de las bandas callejeras y la asociación delictiva (antes muy localizadas y dedicadas a los tradicionales negocios de la prostitución, el juego y la extorsión).
- La violencia descarnada asociada a la ilegalización de las drogas se ha propagado convirtiéndose en un verdadero problema social en muchos países.
- Favorecer que la mafia mantenga su impresionante negocio proveniente de la venta ilegal de drogas al abrigo de la corrupción instaurada en gobiernos y estados.
- Mantener vivo el multimillonario negocio de las cárceles.


Tony Montana -De Palma o Stone- es muy lúcido al afirmar que los políticos -gracias al prohibicionismo-, pueden obtener "un huevo de votos". Los 100 años de prohibición de las drogas no parecen haber persuadido a las personas para mantenerlas alejadas del consumo; y además, ha generado una red internacional de tráfico de drogas -cuya bandera es la violencia descarnada-. Son evidentes los graves problemas que ha generado el prohibicionismo, no tanto por los efectos de la adicción -que también son graves-, más bien por la violencia asociada al submundo creado por la prohibición. En un momento dado, los gobiernos incrementan su presupuesto con el fin de redoblar su esfuerzo en la guerra contra el narcotráfico. Lo anterior, se refleja en las urnas, ya que, se crean más puestos de trabajo, se crea la sensación de que nuestras calles son más seguras teniendo a numerosos policías persiguiendo el menudeo de drogas y, cada cierto tiempo, se incautan alijos de drogas que ocupan grandes titulares en los medios de comunicación. Ahora bien, imaginemos que, por un instante, en nuestro país desapareciese la violencia asociada al mundo ilegal de las drogas:

¿El gobierno, en este caso, con unas elecciones a la vuelta de la esquina, se atrevería a prescindir de los puestos de trabajo creados con el fin de perseguir el consumo y la venta de drogas?

Respecto a lo ineficaz que resulta continuar manteniendo una guerra contra las drogas nos habla la película El Niño: pero de esto hablaremos en otro capítulo. 





No hay comentarios: