17 diciembre, 2016

El Oráculo.



No recuerdo que ningún profesional del colegio, me preguntase cuáles eran mis gustos, aficiones, preferencias e intereses –tampoco le preguntaron a mi familia-. No se me daba bien lo académico –era evidente-, pero: ¿dónde estaba el problema? Mis padres se negaron a asumir la predicción del Oráculo –y con el tiempo, pudimos demostrar la inutilidad de aquel papel y su asombrosa intención para encasillar y etiquetar a un chiquillo, por entonces, perdido-. Sin ánimo de despreciar la profesión de pintor de coches (la de mi padre) o la de electricista (algún que otro amigo o conocido). Lo que estaba en juego era el mantenerse con la cabeza erguida y el no renunciar a la capacidad de decidir –y de participar- en la construcción de mi futuro…Mis padres sencillamente dijeron: no, al fatídico Oráculo. Por esta razón, siempre les estaré eternamente agradecido. A partir de aquella decisión trascendental, comenzó todo…
La fotografía de arriba muestra el Oráculo que logramos tumbar con mucho esfuerzo, alegría y dedicación.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido Juanchu, todo el mundo puede, si se quiere se puede.
Conocemos muchos ejemplos, de personas de nuestro entorno que no fueron brillantes en sus principios colegiales y terminaron haciendo sus carreras y ejerciendo como profesionales en sus campos.
También es verdad que otros quedaron por el camino, desanimados tal vez por estos "oráculos" emitidos sin ninguna profesionalidad y si ningún criterio.
Yo siempre ánimo a que todo es esfuerzo, constancia, dedicación.
Todo el mundo puede, está demostrado.
Un fuerte abrazo, Ismael.

JuanJesusTato dijo...

Muchas gracias por tus palabras, querido primo Ismael!!!!!! Querer, es poder: ya lo creo!!!!! Abrazos!!!!!!!!!!!!!