19 junio, 2016

La batalla de Argel.

La batalla de Argel (La battaglia di Algeri. Dir. Guillo Pontecorvo. 1965. Italia), profundiza en muchos aspectos de la actualidad. Lo que en un primer momento salta a la vista es la ya clásica atribución: la violencia legítima es monopolio del Estado. Por esta razón, el Estado considera que tiene absoluta libertad para cometer todas las barbaridades posibles. Eso sí, intentan emplear eufemismos para camuflar tanta deshumanización. 

El texto que sigue ha sido extraído de la película La batalla de Argel (La battaglia di Algeri. Dir. Guillo Pontecorvo. 1965. Italia):

- Periodista: Coronel Mathieu, el portavoz del Ministerio residente, Sr. Morlaine, ha declarado que Ben Midi se ha suicidado en su propia celda colgándose con los trozos de camisa con los que había hecho una cuerda que posteriormente había asegurado a los barrotes de la ventana. En una declaración precedente, el mismo portavoz había precisado que, a a causa del propósito ya expresado de huir en la primera ocasión se había hecho necesario tener al detenido Ben Midi continuamente atado de pies y manos. Según su opinión, Coronel, en dichas condiciones ¿un hombre puede romper la camisa, hacer una cuerda y fijarla a un barrote de la ventana para colgarse?

- Coronel Mathieu: Tendría que dirigir esta pregunta al portavoz del Ministro. No soy yo quien ha hecho esas declaraciones. Por mi parte, le diré que de Ben Midi he podido apreciar la fuerza moral, la inteligencia y el apego que ha demostrado a sus ideales. Por ello, aún recordando el peligro que representaba no dudo en rendir homenaje a su memoria.

- Periodista: Coronel Mathieu, se ha hablado mucho en estos últimos tiempos no solamente de los éxitos obtenidos por los paracaidistas si no también de los métodos que serían utilizados por los mismos: ¿usted puede decir algo al respecto?

- Coronel Mathieu: El éxito es el resultado de esos métodos. Lo uno presupone lo otro y viceversa.

- Periodista: Perdone Coronel, tengo la impresión de que quizá por un exceso de prudencia mis colegas insisten en hacer preguntas alusivas a las que Usted sólo puede contestar con alusiones. Pienso que sería mucho mejor llamar a las cosas por su verdadero nombre. Si se habla de torturas, que se hable de torturas.

- Coronel Mathieu: ¡Entendido! ¿Y Usted no va a hacer ninguna pregunta?

- Periodista: Las preguntas ya han sido hechas. Sólo querría respuestas más exactas, nada más.

- Coronel Mathieu: Vamos a intentar ser exactos. La palabra tortura no aparece en nuestros diccionarios. Siempre hemos hablado de interrogatorios como único método válido en una operación policial dirigida contra una banda de desconocidos. Por su parte, el FLN pide a sus miembros, en caso de captura mantener el silencio durante 24 horas. Después pueden hablar. La Organización ha tenido el tiempo necesario para inutilizar cualquier información dada por ellos. Y nosotros, ¿qué tipo de interrogatorio deberíamos elegir? ¿El utilizado por los Tribunales que por un delito de homicidio dura varios meses?

- Periodista: La legalidad es incómoda, Coronel.

- Coronel Mathieu: ¿Y quien hace explotar las bombas en lugares públicos respeta la legalidad? Cuando le hicieron esta pregunta a Ben Midi, recuerden lo que contestó...No, señores, créanme, es un círculo vicioso. Y podríamos discutir durante horas sin llegar a conclusiones. Porque el problema no es éste. El problema es: el FLN nos quiere echar de Argelia y nosotros queremos quedarnos. Ahora bien, a mí me parece que con matices distintos estamos todos de acuerdo en que debemos quedarnos. Y cuando comenzó la rebelión no había ni siquiera matices distintos. Todos los periódicos, incluso los de izquierda pidieron que fuera sofocada. Nosotros hemos sido aquí mandados para eso. Y nosotros, señores, no somos ni locos ni sádicos. Los que hoy nos dicen fascistas olvidan el apoyo que muchos de nosotros ha dado a la Resistencia. Los que nos dicen nazis no saben que entre nosotros hay supervivientes de campos de concentración alemanes. Somos soldados y tenemos el deber de vencer.
Por lo tanto, para ser exactos ahora les hago yo una pregunta: ¿Francia debe quedarse en Argelia? Si siguen contestando que sí, tienen que aceptar todas las consecuencia necesarias.

 


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