09 mayo, 2016

Mimetismo.



El texto que sigue a continuación, ha sido extraído de la película Confidencias (Gruppo di famiglia in un interno). Dir. Luchino Visconti. 1974. Italia:

Konrad: ¿por qué no quieres casarte conmigo?

Stefano: Bianca, no le des cuerda, ¿no ves que está a punto de atacar la sociedad corrompida, capitalista y burguesa? ¿Todavía estamos en eso? Esa sociedad, hoy ya no existe. Y si existe agradéceselo a Dios: ¡tú has sido de los últimos en beneficiarte!

Profesor: si es por eso, sí existe. Claro que existe. Es mucho más peligrosa hoy que nunca: porque está mimetizada.

Stefano: ¡Oh no, también usted, profesor!

Profesor: yo no soy un reaccionario. Creí que lo había comprendido.

Stefano: no lo he comprendido, también usted está mimetizado. No he conocido hasta ahora ningún intelectual que no se proclame de izquierdas. Afirmación que, por suerte, casi nunca encuentra su puesto en su vida o en sus obras.

Profesor: los intelectuales de mi generación se han esforzado en buscar un equilibrio entre la política y la moral: la búsqueda de lo imposible.

Stefano: y que todavía los mantiene en esa búsqueda. Pero él seguro que no tiene problemas políticos y menos aún, morales. Por tanto, no está justificado su desprecio por una sociedad que le hace vivir como un señor aunque haya entrado en ella por la puerta de servicio.

Konrad: ¡Exacto, con una camisa vieja y una chaqueta que ni si quiera podía abrocharme porque crecí dentro de ella! La primera vez que entré en una casa de aquellas -maravillosa, por cierto-, y me metí en la cama del ama de la casa -que no era tan guapa como tú, pero que a mí me parecía estupenda-, tenía un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos. Era como el buscador de oro que ve por primera vez brillar la arena sobre el agua del arroyo. Era cuanto yo quería e hice lo imposible para quedarme. Mil métodos, de los cuales te avergüenzas tanto. Los aprendí allí, son los mismos que se emplean en tu mundo. Sólo los nombres son diferentes porque las apuestas son más altas. Son nombres altisonantes que tú pronuncias con gran respeto en vez de vomitarlos. Tú crees que andas entre caballeros. Ignoras que muy a menudo son criminales. Si te dijese, que tu marido se ha fugado porque los de su grupo estaban a punto de despachar a una docena de parlamentarios comunistas para dar un golpe de estado, te quedarías de una pieza.

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