04 marzo, 2016

Encuentro con Enrique Martínez Reguera -Cáceres y Badajoz, 26 y 27 de febrero-.



El pasado 26 y 27 de febrero, Enrique Martínez Reguera nos acompañó, una vez más. La acción de Badajoz fue coorganizada entre COPESEX -Colegio Profesional de Educadoras y Educadores Sociales de Extremadura- y Nudo Colector. El Ateneo de Badajoz, nos abrió sus puertas.


En cuanto a Nudo Colector: lo formamos un grupo de personas que pretendemos llevar a cabo un desarrollo comunitario, bien entendido.


En este acto, dimos continuidad a las que vienen siendo nuestras intenciones:
- sencillamente didáctica, aportando elementos enriquecedores al debate que hay acerca de la Educación (entendida ésta como una herramienta para generar cambios).
- Acercar la investigación y el ensayo a los espacios en los que convivimos.
- Empoderarnos para defender con fuerza, nuestros argumentos y nuestras acciones.


Con este encuentro hemos pretendido rendir un sincero y justo homenaje a la monumental trayectoria vital de nuestro amigo y referente, Enrique Martínez Reguera.


Para los que todavía no conozcan a Enrique: su vida, ha sido una vida de entrega a la infancia, adolescencia y juventud marginada por el Sistema financiero. Enrique posee una alta humanidad. 


Gracias a su entrega y a su entereza, le ha sido posible resultar significativo a todas las personas con las que ha convivido – y a todas aquellas que le han rodeado-. Ahora bien, esa entrega y esa entereza, ha tenido sus consecuencias: por un lado, el Sistema financiero le ha cerrado las puertas a Enrique. Y castigando a Enrique -sabiéndolo o no-, han castigado también a sus muchachos; por otro lado, la consecuencia más maravillosa: gracias a esa entrega y a esa entereza, los barrios marginados le han abierto sus puertas. Los niños, adolescentes y jóvenes vulnerados, formalizados y explotados por el Sistema financiero, le han abierto las puertas de su corazón. 


De esta buena nueva, he tenido constancia a través de personas con las que ha convivido Enrique. Pero también he tenido constancia a través de sus escritos.


Porque Enrique es, ante todo, una bella persona. Como complemento a su persona, Enrique es escritor, psicólogo, filósofo...y en mi caso, uno de mis mayores referentes, en lo que a la defensa y lucha de las personas marginadas se refiere. 

 



El libro que nos presentó la semana pasada, en apariencia, es distinto a los anteriores -aunque en realidad, como el mismo Enrique sostuvo, “también es fruto de un berrinche”, al igual que los libros que le preceden-. En cualquier caso, el Maestro de Escuela -como el propio Enrique se reconoce-, en su Manifiesto personal contra el sistema, ha compartido unas vivencias y reflexiones cruciales: en mi caso, me han ayudado a ser consciente del lavado de cerebro al que fui sometido. 


Y también me ha ayudado a asimilar por fin, la necesidad -y crueldad- del Sistema financiero: su propósito y deseo de no querer acabar con la marginación y con la pobreza. Imagen recurrente la que Enrique presenta en su último libro: poder político y financiero, fornicando. Ya es conocido el fin de las finanzas: sacar rentabilidad a las cosas: ¿todavía a estas alturas hay alguien que ignore que una gran parte de la población ha sido cosificada con el fin de exprimirlas y sacarles el mayor rendimiento económico posible? 


Pese a todo, Enrique no es inmovilista: es desaconsejable buscar una mano negra o recrearnos en la teoría -o teorías- de la conspiración. Seguramente, nunca podremos acabar con la industria armamentística pero sí podremos cambiar nuestra realidad: porque mientras cambiemos y mejoremos como personas, siempre estaremos cambiando y mejorando la vida de los demás. "Somos pura relación", que diría Enrique -y a diferencia de como hace el Sistema financiero, la acumulación de nuestros intereses personales, habrán de tener en su epicentro la predisposición a todas esas cuestiones vitales que nos convierten en personas y no en mercancías: generosidad frente al egoísmo...-. El Sistema financiero generó hambre y desesperación. Pero de puertas adentro, Enrique tomaba las decisiones en su casa: su entrega y su entereza, lograron la supervivencia y la emancipación de las personas con las que convivió: ¿acaso tiene algo que ver con el inmovilismo lo que acabo de contar?


Hasta pronto, Enrique. 



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