30 marzo, 2016

A propósito de los Godos del emperador Valente II.


La razón principal por la que no me identifico con la postura de Pérez-Reverte es porque apela a un tipo de patriotismo. Pero que no salten las chispas. No me refiero al patriotismo franquista. Me refiero a ese patriotismo occidental que domina a otras latitudes esquilmando sus recursos para mantener bien engrasada la maquinaria del Sistema financiero que padecemos. Por eso, lo reconozco, lo de “mirar a los ojos” de Pérez-Reverte me sacudió. Porque, si nadie que conozca a Pérez-Reverte lo hace por primera vez leyendo su artículo, podría malentender eso de mirar a los ojos de nuestros hijos para contarles las cosas realmente importantes. Y yo, que no dudo haber malinterpretado el mensaje de Pérez-Reverte, no puedo más que insistir en lo siguiente: por un lado, parecemos condenados a resolver los conflictos humanos siempre mediante la fuerza bruta (que los que organizan esas estrategias militares -y se hacen de oro con ellas- o que los que consideren que son insuficientes, como Pérez-Reverte, que redoblen sus esfuerzos económicos y militares con el fin de mantener a punto la maquinaria de aniquilar...al final, siempre les resulta un buen argumento para decir que no tenemos dinero para que la Sanidad sea universal o para no dar asilo a los refugiados sirios-). Lo anterior, no nos interesa -no ver más allá de la fuerza bruta-. Pero lo que sí nos interesa es amar ese sentido común que no entiende de patriotismos -especialmente cuando une a millones de personas con el fin de mantener vivo aquello con lo que Europa deslumbró al mundo: la tolerancia, la libertad…-. Me interesa difundir que todo lo que padecemos, lo ha provocado este Sistema en el que el poder político y financiero fornican, alegremente. A lo mejor, el Sistema más peligroso que hemos padecido nunca, ya que, está mimetizado: ha adaptado la apariencia de una Democracia cuando, en realidad, es una dictadura de mercado. Me interesa difundir que, esos jinetes de la muerte que nos acechan, han sido fruto del odio, la desesperación y la guerra que se ha generado. Y es que, los populismos pueden ser terribles y, de hecho, parece que son más terribles cuando cuentan con reservas de petróleo -que, extrañamente, nos pertenecen aunque se encuentren en otras latitudes-. Y este Sistema recoge lo que ha sembrado. Además del acecho y los golpes del enemigo que se ha ganado a pulso, una crisis medioambiental terrible con tanto empobrecer las riquezas naturales ajenas al culo occidental.
Probablemente no habrá ya solución -aunque yo tengo esperanzas-. Por esta razón, no apoyo el patriotismo al que me parece que apela Pérez-Reverte y sí, en cambio, todavía creo en que una comunidad internacional pueda buscar otras alternativas -a parte de las ya históricas y fracasadas guerras de exterminio-.
Tan utópico puede resultar lo que acabo de contar como continuar recurriendo a la fuerza bruta para exterminar al otro -pero especialmente, para unir a todo un conjunto de realidades y culturas diferentes que es el mundo entero contra un único enemigo que pretenden que sea común: el ISIS-.
Como dice un buen amigo, todo lo que escuchamos: es una opinión, una perspectiva de las cosas, no la verdad (absoluta). Principio sensato a aplicar a Pérez-Reverte -y, lógicamente, también a todos nuestros referentes -. También, a todo lo que acabo de contar ;)
Abrazos.