24 enero, 2016

La Escuela como Compromiso.


El texto que sigue ha sido extraído del libro de ENRIQUE MARTÍNEZ REGUERA (2011) “De tanta rabia tanto cariño”. Madrid. Popular.

El colegio de los Pacos, o Palomeras Bajas, es una de esas experiencias que merecen ser recordadas toda la vida. Durante quince años me aceptaron sin rechistar, sin estigmatizar, sin derivarles a otro sitio, a cuantos diablillos me venían rebotados, incluso de reformatorios; y hay que ver qué sentido de la vida, qué conciencia de la propia dignidad, qué talante les inculcaron. Afortunadamente siempre quedará alguien así que demuestre que las cosas se pueden hacer de otra manera (ver: La Escuela como Compromiso, Francisco Lara, Editorial Popular). Durante esos años los miembros del colegio fueron una parte esencial de nuestra gran familia. Paco Lara, Paco Bastida, Álvaro, Pedro, Ana, Regina, y un largo etcétera. Queridos amigos nunca os estaremos lo bastante agradecidos.
    __Así que ¿no quieres estudiar? –le preguntó Paco a Leo- pero algo te gustará hacer ¿no?, ¿qué es lo que más te gustaría maquinar en los espacios de un colegio?
    __Leer tebeos y jugar al fútbol –dijo el chaval desafiante.
    __Pues si algún día te atreves a pasar un rato con nosotros, te prometo que no vas a hacer otra cosa que jugar al fútbol y leer tebeos.
    Prefirió aburrirse algunos días pero capituló muy pronto. La primera jornada en que acudió a las clases Paco le sentó sobre una montaña de tebeos.
    Y a la hora de comer, ese mismo día, nos dijo que la experiencia le había gustado. Pocos días después, ya les estaba reclamando:
    __Los demás dibujan mapas ¿por qué yo no puedo?
    Y le pusieron a dibujar mapas.