08 febrero, 2012

Íntimo Berlín.

Regalo caído del cielo. Del que pisamos con nuestras sucias botas, claro está. No he podido evitar recordar el cierre de ciclo, en Berlín. Aunque creo que nunca se acaba de cerrar del todo. Jorge Semprún, en "El largo viaje", cuenta que al llegar la liberación entró en la casa desde la que se divisaba el campo. Sabían, claro que sabían. Salvando las distancias y sin establecer comparaciones, ahora... también sabemos. Vaya que si sabemos. Y, en muchas ocasiones, miramos para otro lado convirtiéndonos de esta manera en cómplices de la barbarie. Por las calles de Berlín no pude evitar recordar algunas de las cosas que había leído. Al cruzarme con personas ancianas. Algunas seguro que supieron bien lo que ocurrió. Lo mismo ya lo habían olvidado. Aunque en el caso de las mujeres, difícilmente podrían haber olvidado las violaciones que sufrieron por parte de los soldados de liberación del ejército rojo. Aún hoy se burlan cuando insistí en pasear por el lugar en el que estuvo situada la guarida. Pero si solo hay un parking, me decían. Un parking, en apariencia. Hay que saber mirar y sentir. Berlín es más. Aunque a mí siempre me invade el mismo recuerdo. Berlín es más como muestra el regalo que me han hecho: “un viaje en blanco y negro para descubrir el color venidero”.http://intimoberlin.blogspot.com.es/

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