18 julio, 2015

¿La verdad?


El libro de Cercas me tiene atrapado. De alguna manera, me ha obligado a recordar otro libro que no es de literatura. Desde hace un par de días vengo pensando en ese otro libro. Estaba casi seguro que en el libro no aparecía Enric Marco. Hasta esta mañana no he podido comprobarlo. En el índice onomástico del libro de no literatura, he encontrado lo siguiente:
“Marco, Enrique, 491, 493, 520, 539, 541, 555”.
En la página 491 –la que más me interesa- he podido releer lo que sigue:
“El secretario general de la organización, en el verano de 1977, era Juan Gómez Casas, y el del Comité de Cataluña, federación que agrupaba a la mitad de la militancia, Enrique Marco. Ambos sindicalistas, de formación autodidacta, habían sufrido prisión en los calabozos del franquismo y rondaban la cincuentena”.
El 27 de diciembre de 2009, Javier Cercas publicaba un artículo en El País titulado Yo soy Enric Marco. La primera frase del artículo era:
“El 12 de mayo de 2005 se descubrió la verdad: Enric Marco era un farsante”.
José Ribas –el autor del libro de no literatura en cuyo índice onomástico aparece un tal Enrique Marco- publica la primera edición de su libro en mayo de 2007, es decir, dos años después del descubrimiento de la impostura de Enric Marco.
En la página 190 de El impostor (Javier Cercas, Literatura Random House, 2014), podemos leer: “Para ocultar su propia realidad (o para ocultarse a sí mismo), a lo largo de su vida Marco se reinventó muchas veces, pero sobre todo dos”. La primera vez lo hizo a mediados de los años cincuenta y lo hizo a la fuerza: entonces cambió de oficio y de ciudad, cambió de mujer y de familia y hasta de nombre….La segunda gran reinvención de Marco se produjo a mediados de los años setenta, cuando Franco acababa de morir y empezaba a abrirse paso la democracia, pero esta vez Marco se reinventó porque quiso y sobre todo se reinventó mejor”.
También en la página 191 de El impostor, encontramos:
“Marco los fascinó. Tenía casi treinta años más que ellos y no sólo lo convirtieron en su amigo y su mentor, sino también en su ídolo y su héroe, casi en su gurú…..Su nombre verdadero, les contó, era Enric Batlle, no Enric Marco: Marco era sólo un falso apellido que se veía obligado a usar para escapar de la policía franquista, que, a causa de su activismo político, le perseguía con saña y le había detenido, encarcelado y torturado en multitud de ocasiones”.
Respecto a la impostura de Enric Marco, creo que la verdad subjetiva y literaria que ofrece Cercas en El impostor es bastante fiel a la realidad –a esa realidad en la que se basa Cercas para elaborar su relato-. La pregunta es: ¿por qué José Ribas, en su libro Los 70 a destajo, un libro de no literatura, un libro que quiero creer que no pretende ser una novela, no desmiente la impostura de Enric Marco, es decir, la impostura del Enrique Marco que aparece en el índice onomástico que acompaña al libro? ¿Por qué teniendo la oportunidad de corregir la Historia colectiva no lo hace? Como Cercas viene a contar en El impostor, con la historia de Marco, todo el mundo acaba mal –entre otras cosas porque en El impostor, Cercas no sólo habla de Marco, habla de todos nosotros-. Y José Ribas, es una de las personas que acaba mal. Volviendo a El impostor, en él podemos leer: y José Ribas, director de Ajoblanco, la revista más popular entre los jóvenes libertarios del momento, afirma en sus memorias que Marco era conocido entre sus compañeros “por haber sufrido prisión en los calabozos del franquismo”.
José Ribas fue uno de los jóvenes de la burguesía catalana seducidos por Enric Marco a mediados de los años setenta. Probablemente algún amigo de José Ribas le presentó a Marco. Probablemente nunca sabremos cómo José Ribas y Enric Marco se conocieron o cómo el primero supo del segundo. Probablemente, si hubiese estado en el lugar de José Ribas en aquellos años, también me hubiese seducido Enric Marco. Probablemente me hubiese seducido de la misma manera que José Ribas lo hizo conmigo a través de su libro Los 70 a destajo: un libro que no pretende ser literatura y que da a conocer a un tal Enrique Marco que pisó las cárceles franquistas –lo que oculta es que parece ser que pisó la cárcel franquista pero por ser un delincuente común y no por su militancia clandestina antifranquista-. Pero resulta que yo no he escrito ningún libro de no literatura y José Ribas sí lo ha hecho y, a través de él, parece haber difundido una falsa realidad. Entiendo que puede ser humillante reconocer públicamente que a uno le han engañado. A lo mejor ha sido lo anterior lo que le ha ocurrido a José Ribas. Lo mismo ha sido un error del editor y no les ha dado tiempo a corregir esa historia falsa que tiene como protagonista a Marco. Sinceramente, dudo esto último: la impostura de Marco se descubre en 2005 y Ribas escribe su libro en el 2007. Por cierto un libro dedicado “A los miles de lectores anónimos de Ajoblanco que lucharon con nosotros por un mundo mejor”. En ese mundo mejor por el que luchó José Ribas, ocupaba un lugar relevante el derecho a una información veraz acerca de la realidad –partiendo de que tenemos formas distintas de ver el mundo y nuestras verdades son subjetivas-. Y puedo asegurar que a José Ribas, por lo que cuenta en su libro Los 70 a destajo, no le hacía ninguna gracia encontrar mentiras y falsedades en libros –de no literatura- así como en la prensa –televisiva, escrita o radiofónica-. Sí, en cambio, presupongo, no le importaría sumergirse en las verdades universales que nos ofrecen las novelas, la literatura.
Por cierto, si alguien quiere aproximarse a la impostura de Enric Marco, por favor, que lea el extraordinario libro de Cercas.

No hay comentarios: