10 mayo, 2015

A propósito de Rekarte.

Es terrible que una persona sectaria asesine. Igual de terrible es que otra persona -también sectaria- bajo el amparo del Estado torture y asesine al que asesinó. Lo extraordinario es la plasticidad del ser humano: esa cualidad que nos permite abandonar el rebaño y situar a la altura del betún, los dogmas, verdades absolutas y discursos dominantes.

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