24 abril, 2014

¿La provocación siempre es revolucionaria?

La Mazorka mecánica es un documental del año 2012 dirigido por Nikone Cons. Una de las partes del documental se llama La provocación siempre es revolucionaria. En la presentación del capítulo se puede reconocer fácilmente el rostro de Evaristo, La Polla Records.
En 1985 La Polla Records editó su álbum Revolución. En su canción En el sitio donde yo vivo, cantaban: “la prensa dice que la ETA provoca el pánico/contra mí no tienen nada/porque a mí los que me mosquean son los protectores de la ley”. Hay que tener muy en cuenta que esta canción se edita en el año 1985 y que, por lo tanto, el profundo sentir antifranquista de ETA del año 1973 creo que ya no era popular fuera de sus círculos. La canción sin duda alguna me resulta provocadora. En el año 85 alguna persona –posicionada probablemente en algún sectarismo- podría valorar el carácter revolucionario de la misma. En el año 2014 puedo afirmar sin más –teniendo en cuenta el desenlace final del conflicto- que, en la canción, existía una clara intención provocadora pero no contaba con una estrategia revolucionaria inteligente –principalmente porque conducía y condujo al inmovilismo y rechazo de la mayoría de la población-. Además, creo que es bastante fácil combatir la lógica que se emplea en la composición. Por ejemplo, alguien podría haber escrito: “la prensa marginal dice que el Terrorismo de Estado provoca el pánico, contra mí no tienen nada porque a mí los que me preocupan son los de…”. En fin, ríos de sangre pero de racionalidad y de humanismo, poco y nada. En cuanto al sentido común. Me llama la atención la realidad de que en este país no exista el derecho de Autodeterminación. Bueno, en especial, lo que me llama la atención es el hecho de que no tengamos asegurado alimentos y un hogar y una renta básica y digna por el simple hecho de nacer y a lo largo de toda nuestra existencia.
A diferencia de las personas prepotentes, yo no me atrevo a afirmar que la provocación nunca sea revolucionaria. Ejemplos como el descrito –en el que tomo como referencia la canción En el sitio donde yo vivo-, están condenados exclusivamente a la provocación. Seguramente no he entendido lo que encierra la máxima La provocación siempre es revolucionaria. Ustedes me disculpen.

21 abril, 2014

La figura histórica.

Esta tarde, en un foro de estos que corren por aquí, he sostenido que Jesús de Nazaret -el hombre de carne y hueso-, es una figura histórica y además de gran relevancia: con su muerte surgió el Cristianismo. Por esta opinión, he sido elogiado con las siguientes palabras –comparto, textual-: “Hay que ser necio e ignorante, Juantxu, y sin vergüenza ni sentido del ridículo. Histérica y de histéricas, que de histórico no tiene nada. Cuentos para idiotas y rebaño de cretinos, que deriva de cristiano”. Podía haber sido peor. Me podían haber crucificado. Bueno, eso no, ya que, según la tradición, está reservado para los sediciosos.

12 abril, 2014

La voz del pueblo.

No entiendo bien lo del rifle que aparece en vuestros carteles del directo: ¿qué representa? Gracias.

Un AK 47; la voz del pueblo.

La pregunta –vía Twitter- es mía y la respuesta –vía Twitter- de Los Chikos del Maíz. La respuesta me resulta sugerente al tiempo que atrevida: con qué facilidad algunas personas se erigen en líderes de, no ya una parte del pueblo, sino de todo un pueblo. Y, por supuesto, sin preguntar a todo un pueblo -entiendo que sumiso e ignorante- los medios a emplear para alcanzar el fin que sea. En fin…

05 abril, 2014

Los bosnios.

En su libro Los bosnios -PERIFÉRICA, 2013-, Velibor Colic introduce el capítulo CIUDADES, Breves crónicas, relatos y leyendas sobre la agonía de las ciudades bosnias, con esta cita:

Numerosas civilizaciones se han visto abocadas a la ruina porque nunca consiguieron resolver el problema de la eliminación de sus residuos. Los del espíritu se han almacenado en las costumbres, los caracteres, el inconsciente de la descendencia; los del intelecto han invadido la Historia, mientras que los residuos materiales se veían amortajados bajo la tierra. Estas civilizaciones han muerto ahogadas en su propio estiércol, en vez de nutrirse de él, como hace la naturaleza.
Borislav Pekic, La Atlántida.

04 abril, 2014

Pero.

Leo en la Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Bosnia), lo siguiente:

Bosnia y Herzegovina ha sido históricamente un Estado multiétnico. Según el censo de 1991, Bosnia-Herzegovina tenía una población de 4.354.911 habitantes, divididos así:

• Bosnios, 43,7%
• Serbios, 31,3%
• Croatas, 17,3%
• Yugoslavos, 5,5% (se consideran a sí mismos como yugoslavos; en la ex Yugoslavia la población que se declaraba a sí misma como yugoslava apenas alcanzaba un 1%).

Hay una fuerte correlación entre la identidad étnica y la religión:

• 90% de los bosnios son musulmanes
• 93% de los serbios de bosnia son cristianos ortodoxos
• 88% de los croatas de bosnia son católicos

Como respuesta a ese Estado multiétnico, Velibor Colic ofrece la amistad y la solidaridad. Pero, sólo la ceguera humana –ceguera de intelecto, de alma y de corazón-, de aquellos humanos que dicen haber creado una civilización y de ser civilizados, es capaz de arrasar con tan bella respuesta: la de que todos somos iguales y, por extensión, amigos. Y todo ello pese a nuestros asquerosos uniformes y rancias naciones. Y todo ello pese a nuestras egocéntricas religiones y medievales costumbres. El relato es bello y aterrador:

PERO

Aquel día, en el pueblo de Donji Kladari, los croatas y los serbios habían combatido cuerpo a cuerpo.
En un pequeño bosquecillo de nogales, a unos cien metros de la primera línea del frente, el croata Pero, miembro del Consejo de Defensa croata, se encontró con un soldado que no conocía.
Llevaba el mismo uniforme, hablaban la misma lengua. Poco después, refugiados detrás de un árbol, se fumaban el mismo cigarrillo.
-Y dime, amigo –declaró al fin el desconocido-, nos estamos fumando este cigarrillo juntos pero aún no nos hemos presentado. ¡Soy Boro, serbio de Crkvina…!
Por toda respuesta, Pero disparó una salva con su fusil automático.
Donji Kladari, Bosnia-Herzegovina, mayo de 1992.
Velibor Colic. LOS BOSNIOS. PERIFÉRICA, 2013.

02 abril, 2014

Deprisa, Deprisa 5.



Carlos Saura nunca tuvo la intención de hacer un documento sociológico sobre la marginación. A pesar de sus intenciones, Saura, en su ficción, trata diversas temáticas que pueden generar debates sociológicos. Tal es el caso de las drogas. Tan presentes en la ficción de Saura desde la sugerencia más que desde lo explícito. Tan presentes también, en la realidad de nuestras calles. Ignoro la formación de Carlos Saura. Probablemente no tuvo en cuenta a Bakunin a la hora de tratar en su película la problemática de las drogas. Julio Rubio, en cambio, no pasa por alto el crucial detalle:

Bakunin decía que los miserables y los desesperados tenían tres vías para salir de su miseria y su desesperación, dos eran irreales y una real. Las dos irreales eran las drogas y las religiones, pues las dos eran y son formas de huir de la realidad en momentos de desesperación, las drogas en cuanto forma de evadirse de la situación propia, y las religiones en cuanto que queremos dar un sentido a nuestra vida, a nuestro dolor, a nuestro abatimiento. Y la tercera vía era la más difícil, el camino más duro, la lucha social, la lucha en cuanto a comprender la realidad, analizarla, entender el verdadero porqué de mi miseria, y luchar para cambiarlo. Por lo tanto al miserable sólo le queda: drogarse, rezar o luchar.
En las zonas más pobres y míseras podrás comprobar esta teoría: verás mucha droga, muchas sectas, y a seres humanos desesperados. Julio Rubio Gómez. Decimocuarto Asalto. Editorial Klinamen, 2012.

01 abril, 2014

Deprisa, Deprisa 4.

A lo largo de toda la película, la escuela brilla por su ausencia. ¡Qué fácil es responsabilizar a los chavales “inadaptados” de su fracaso escolar! ¡Qué fácil es reconocer a sus padres como responsables del fracaso de sus hijos “tarados”! En este caso, padres e hijos son eslabones de una misma cadena. El fracaso escolar responde también a otro orden de cosas que supera la recurrente competitividad (los que se quedan atrás, nos cuentan, son los “torpes”). Además, este fracaso escolar suele ir de la mano de una pérdida crucial. Se trataría de la pérdida encargada de anticipar con esperanza un futuro al que poder sacrificarse día a día:

Los libros que hablan de muchachos difíciles o inadaptados, suelen mencionar ciertos rasgos como más característicos: “los inadaptados son muy inestables”, suelen repetir. En efecto, los muchachos explotados son muy inestables, tanto como instantáneo es cada estímulo al que han de dar respuesta. ¿Qué otra cosa podrían ser personas a quienes tanto cuesta negarse al momento que están viviendo para esperar algo de su incierto futuro? Enrique Martínez Reguera. Cachorros de nadie -Editorial Popular. 1988-.

En la escuela a la que envío yo a mis niños, admirable escuela, entrañables profesores, entienden muy bien la naturaleza profunda de esta “inestabilidad”; por eso cada quince días los niños proyectan su plan de trabajo de acuerdo con el profesor, y cada quince días lo concluyen como en una especie de fin de curso. Enrique Martínez Reguera. Cachorros de nadie -Editorial Popular. 1988-.

He aquí la clave de la cuestión: no sabe diferir el placer quien no es capaz de “anticipar” el futuro. La percepción del tiempo que tienen los niños adolescentes explotados es radicalmente distinta de la temporalidad que vive cualquier otro muchacho, porque no saben anticipar el futuro. Enrique Martínez Reguera. Cachorros de nadie -Editorial Popular. 1988-.

Cualquier estudiante, cualquier deportista, construye su futra “carrera” sobre ese mecanismo que consiste en anticipar las satisfacciones (medios de vida, status social) que se supone van a conseguir, de un modo suficientemente imaginativo y esperanzador como para que les compensen asumir los esfuerzos a que durante tantos años se ven obligados. Enrique Martínez Reguera. Cachorros de nadie -Editorial Popular. 1988-.

Por la misma razón, infinidad de niños fracasan ya en la Escuela Primaria porque intuyen claramente que no les vale la pena tanto esfuerzo, mientras su pobreza y el paro inunden de inseguridad su futuro, mientras la selectividad y la competitividad lo pongan todo imposible para una mayoría desfavorecida, cuando han perdido la posibilidad de anticipar con esperanza un futuro al que poder sacrificarse día a día. Enrique Martínez Reguera. Cachorros de nadie -Editorial Popular. 1988-.