09 diciembre, 2014

Felipe.

Estimada Sonia, estoy contigo. Creo que Felipe –Carlos Álvarez-Novoa- es un personaje fundamental. Explica muchas cosas como, por ejemplo, la complicidad en la que estamos instaurados tan alegremente, tan cobardemente. Se me antoja que las palabras de Felipe explican, por ejemplo, la pasividad con la que reaccionan los transeúntes mientras asisten a la paliza que le propinan al artista callejero. Yo ya no tengo nada que perder, creo recordar que cuenta Felipe. Y por esa razón, puede hablar acerca de los males que protagonizan nuestros personajes inseguros, impunes y inmaduros. Pero no sólo Carlos Álvarez-Novoa me seduce… Sonia, creo que se lo contaba a Celestino o a Alicia. Ahora no lo recuerdo. Contaba que otra de las bondades de El mal del arriero era la cámara que contaba y sugería tantas cosas sin reparar en ella. Para mí esto es fundamental en el cine y les ponía como ejemplo de lo contrario una película de los años 70: Duel –en España del Diablo sobre ruedas-. Spielberg que todavía no era famoso puso en práctica tomas muy acertadas pero, en cambio, no pudo ocultar al espectador su ejercicio virtuoso de cómo manejar la cámara de mil maneras distintas.