05 septiembre, 2014

Las Tres Españas del 36.

En una anécdota que me contó el político catalán Miquel Roca i Junyent se ejemplariza el aspecto inconsciente de tales extremismos. Su abuelo materno era un carlista catalán importante, Miquel Junyent i Rovira. El 22 de julio de 1936, un grupo de milicianos de la Federación Anarquista Ibérica se presentó en casa de los Junyent y exigió que les acompañara. Como era un político importante de derechas, no había duda de sus intenciones hostiles. Sin embargo, había muerto de un ataque al corazón el día anterior. Cuando la viuda les informó, sospecharon que se trataba de un engaño e insistieron en ver el cadáver. Cuando les llevó hasta el ataúd abierto, enfrentados a la prueba evidente de su fallecimiento, uno de ellos se dirigió a los otros y les dijo: “¡Cojones! Ya os decía que teníamos que haber venido antes”.
Paul Preston. Las Tres Españas del 36. Random House Mondadori, 2006.