03 noviembre, 2014

Frente a la hostilidad.


El otro día un diputado del PP dijo que si Podemos llegaba al poder pasaría como en Venezuela: se acabaría la democracia. Sin duda alguna, ese tipo de mensajes tienen su reflejo en actitudes como las que muestra la fotografía -sede de Podemos de San Lorenzo del Escorial-. Ese tipo de actitudes son detestables y, en realidad, son las que hieren a las democracias. Esas actitudes que desean la muerte de Pablo Iglesias son repudiables. Por extensión, todas las actitudes que niegan la sociabilidad lo son –repudiables-. El camino a la sociabilidad pasa por la capacidad para generar identidades positivas. Pintar la esvástica nazi en una sede de Podemos tiene una clara intención: generar hostilidad. Pintar la hoz y el martillo en una sede del PP persigue la misma intención: generar hostilidad. 

De la política de partido, ahora mismo, me interesa su capacidad para tomar el poder de manera urgente. Me interesan las apuestas que rompan el inmovilismo y que tengan como fin ocupar el parlamento para legislar y dar fin a las emergencias sociales que estamos padeciendo –unas personas más que otras-. Habrá distintas fuerzas de la política de partido pero yo me decanto por Podemos. Esta fuerza política ha de contar con el mayor apoyo social para que, una vez haya tomado el parlamento, pueda dar solución a las distintas emergencias sociales legislando a su favor. Todas las fuerzas de la política de partido que demonizan a Podemos saben que éste sigue las reglas del juego establecido. Podemos ha sabido canalizar la indignación general y por eso le tienen pánico, le tienen terror. 
Monedero contó hace poco que no sólo teníamos que “barrer de puerta para adentro, también teníamos que barrer las escaleras e incluso salir a la calle”. Yo no creo que fuese una metáfora. Del cambio que se está produciendo, este “barrer” es la parte que más me ilusiona por lo que encierra: ser los protagonistas y comprometernos con nuestra realidad más inmediata. Porque no todo se acaba con la toma del parlamento. Si queremos apoyar a nuestros pequeños y medianos empresarios no bastará únicamente con legislar: tendremos que dejar de comprar en el Mercadona. Si queremos ver nuestras calles limpias tendremos que, literalmente, salir a barrerlas –por esta razón negaba la metáfora de Monedero-. Ese salir a la calle a barrer parte de la necesidad de hacer comunidad, de recuperarla, de vivirla. 
Confío en que la mayoría de las personas entiendan la razón por la que el Estado le ha puesto escolta a Pablo Iglesias: la amenaza de muerte quita el sueño pero no las ganas de continuar caminando hacia el cambio que ya ha llegado. Sólo hay que abrir los ojos para verlo.

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