27 junio, 2014

San Lázaro.

El rubio -por su propia cuenta y por su propio instinto de conservación- descubrió el límite. Vamos, que no acabó en el lago con los patos: aunque tampoco hubiese ocurrido nada, ya que, no se trataba de patos-pirañas. La morena, más prudente, disfrutando de la aventura desde una distancia óptima.

No hay comentarios: