09 mayo, 2014

El aire es nuestro.

Cuando fue presidente pensó que, como el aire de nuestras ciudades no estaba muy contaminado, podríamos contaminarlo un poco –eso sí, todo en nombre de un “progreso” que nunca llegué a comprender-. En breve, podría volver a ser presidente y encarar –sueñan- las emergencias sociales de esta tierra saqueada y quemada. Los que hemos perdido tantas veces, sabemos que PP y PSOE acaban de votar juntos en contra de que se someta a referéndum el Tratado UE-EEUU -la táctica es imponer y no consultar-. Un tratado del Huracán Neoliberal que estamos padeciendo y que, entre otras cosas, pretende aplicar el sistema sanitario de los USA en Europa. Ya se sabe: privatización salvaje y el que tenga dinero que se busque un seguro privado. Hay que ser justos y tener presente que el desmantelamiento de lo público en este país ya comenzó hace mucho tiempo. Así, en los tiempos del “Guevara de Sevilla” ya se “externalizaban” servicios –públicos-. En los tiempos que corren, simplemente estamos asistiendo a las “vueltas de tuercas” pertinentes con el fin de mantener a punto la maquinaria capitalista que lo engulle todo.
Pero existe otra emergencia que afecta a la Tierra en su totalidad. Una emergencia a la que no se quiere dar solución de manera global, ya que, ello supondría una salida global del capitalismo. Y en nuestra visión cortoplacista y en esta conciencia de clase media aburguesada –genuina esclava de los tiempos que corren- es todo un despropósito.
Lo interesante de la noticia no es comprobar el nivel de contaminación de nuestra ciudad del Norte opulento. No se trata de suspirar aliviados o de pensar en mudarnos a otra ciudad por el alto índice de contaminación. Lo importante es poner el acento en lo global, entre otras cosas, porque a las generaciones venideras les estaremos negando la alternativa del cambio: todo estará terriblemente contaminado y ya no habrá a donde huir.

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