27 marzo, 2014

Deprisa, Deprisa 2.

A pesar de que a Saura no le gusta ver sus propias realizaciones, también –por deferencia- le hubiese invitado al evento.
Deprisa, Deprisa obliga a profundizar, por ejemplo, en la peligrosidad que se muestra a lo largo del metraje. La reflexión serena y la comprensión, por ejemplo, ayudan a cuestionar el estado de cosas de entonces y el actual. ¿Chicos peligrosos o chicos en peligro?:

Mi entrañable y admirado amigo Enrique de Castro sostiene con su abundante experiencia, que los muchachos que roban coches, atracan con espectacularidad y corren alucinados “pires”, perseguidos a tiros por los guardianes del orden, lo hacen durante muchos años simplemente como niños que están jugando.
Me parece absolutamente cierto. Juegos bárbaros en los que se juegan la vida propia y ajena (en los diez primeros días de 1988 murieron en nuestros barrios, nueve adolescentes, protagonistas y víctimas de tales juegos), que responden a condiciones de vida y de aprendizaje igualmente bárbaros, por más que la gente “de orden” se esfuerce en ignorarlo, y que son aceptados y perpetuados por los responsables del desgobierno social como fenómenos naturales. Enrique Martínez Reguera. Cachorros de nadie -Editorial Popular. 1988-.

Precisamente en esas mismas fechas el Director General del Instituto de la Juventud, con laudable sinceridad, afirmaba que en España hay por lo menos medio millón de muchachos que nunca han tenido trabajo y que según todas las previsiones gubernamentales nunca lo van a tener. Supongo que en una sociedad donde el sustento viene a través del trabajo, tal afirmación equivale o a legitimar el latrocinio o, lisa y llanamente, al genocidio más o menos camuflado de medio millón de muchachos. Enrique Martínez Reguera. Cachorros de nadie -Editorial Popular. 1988-.

La sociedad considera como peligroso todo lo que no está dispuesta a resolver y que a veces ni acierta a comprender. Esta consideración de peligrosidad es un modo peculiar de sistematizar ciertos problemas conforme a determinados intereses. Enrique Martínez Reguera. Cachorros de nadie -Editorial Popular. 1988-.

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