16 febrero, 2014

Cachorros de nadie.

"A MODO DE CONCLUSIÓN.
Siempre me produjo curiosidad y hoy me procura complacida admiración, porque amo la vida, la capacidad de estos niños para salir adelante, mediante los procedimientos más inverosímiles, aunque sólo tengan seis añitos.
Decenas de niñas conozco que con siete y ocho años desbordan cuidados sobre sus hermanitos más pequeños, los crían, los “educan” y hay que ver con qué destreza los llevan a la grupa de sus frágiles caderas.
Con nueve años, consiguen superar la atrofiada economía de la familia vendiendo pañuelos en los semáforos. Niños que con doce aprenden a forzar mi coche y ponerle marcha a su vida, con una simple llave de abrir latas de anchoas, cuando aún apenas llegan al volante y desafían la seguridad ciudadana, siempre presunta e improbable para ellos. O cuando tienen trece y ya casi nada les tiene sentido y nada les queda, salvo lucidez para saber que están de sobra.
En mi Galicia rural, en la provincia de Lugo y junto a la carretera nacional VI, hay un entrañable monumento al pueblo humilde, levantado en honor a las “aguadoras”, aquellas esforzadas mujeres que atravesaban los montes y las vaguadas con sellas en la cabeza, para satisfacer la sed de los pueblos más remotos.
Ojalá llegue el día, remoto también, en que la conciencia moral de la gente acierte a levantar monumentos a los vendedores de pañuelitos en los semáforos, a los alados y esforzados mensajeros adolescentes, a los repartidores de propaganda, recolectores de cartón y papel usado…a todas esas gentes, niños con muchísima frecuencia, que con sus economías sumergidas, como corrientes de aguas subterráneas, hacen reverdecer los huertos más humildes, evitando que la voracidad de algunos lo agoste todo.
Aunque los niños ya no suelan nacer con un pan bajo el brazo, tampoco es probable que nazcan con una guadaña. Apuesto por ellos. Por ellos siempre es posible hacer algo mejor. Pero como hoy son tantos los que lo dudan y no pocos a los que les conviene dudarlo, haber escrito este esbozo de psicología de los niños explotados, me obliga a preparar y escribir una pedagogía congruente, que desde ahora mismo prometo". Enrique Martínez Reguera. Cachorros de nadie. Editorial Popular. 1988

Hace unos cuantos años tuve la suerte de estrechar la mano de Enrique Martínez Reguera, un héroe de carne y hueso. La Pedagogía para mal educados pronto llegará a casa en forma de libro. Hay un ejemplar de Cachorros de nadie en la biblioteca pública de nuestra ciudad -Cáceres-. No obstante, si alguien lo desea, con mucho gusto, le prestaré el ejemplar que me regaló mi querida amiga Mari Bea.

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