28 enero, 2014

Cachorros de nadie.

Cuando dejé la Universidad y me fui a convivir en un barrio con población gitana, comprendí entonces cosas que ningún profesor podría haberme enseñado, cosas por ejemplo de orden táctil como: lo difícil que resulta evitar rebozarse en arena y suciedad toda la noche, cuando se ha de pasar con los pies desnudos de la tierra sin pavimento a la cama. Y lo difícil que resulta por la mañana irse a la fuente para bañarse con un cubo de agua helada. Las cosas entonces se ven de otro modo y desde luego las exigencias de higiene se moderan enormemente. Enrique Martínez Reguera. Cachorros de nadie. Editorial Popular. 1988.

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