02 enero, 2014

Asturias, 1962.


Anoche me acordé de ti, querido amigo, querido compañero de viaje, tú que me acompañaste siempre en aquellos días de ingenuidad sin límite. Mi querido Luches En Trubia.

ASTURIAS, 1962. Jaime Gil de Biedma.

Como después de una detonación
cambia el silencio, así la guerra
nos dejó mucho tiempo ensordecidos.
Y cada estricta vida individual
era desgañitarse contra el muro
de un espeso silencio de papel de periódico.

Grises años gastados
tercamente aprendiendo a no sentirse sordos,
ni más solos tampoco de lo que es humano
que los hombres estén…Pero el silencio
es hoy distinto, porque está cargado.
Nos vuelve a visitar la confianza,

mientras imaginamos un paisaje
de vagonetas en las bocaminas
y de grúas inmóviles, como en una instantánea.

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