27 junio, 2013

The last supper.

Ya le había dado al otro chico los cincuenta euros y la documentación del curso. Estábamos los tres sentados esperando a que el médico nos llamase. Recuerdo que bromeé. Son falsos. Mientras sonreía dijo que una puta mierda. Justo en el momento en el que nos llamó, el sobre lo tenía uno de los chavales -el que no iba a apuntarse al curso-. Le dije que me diese el sobre. Yo te lo guardo mientras dura la consulta. Dudé pero confié en él. No te muevas de aquí. La consulta fue realmente rápida. Hasta el día siguiente no volví a ver al zagal.
Lo material, en este caso, es fácil de reponer. Para la otra cuestión todavía no tengo respuesta. Yo creía que me había ganado una pequeñita porción de la confianza del chaval -hace ya unos cuantos meses que llevamos conviviendo juntos-. A lo anterior hay que añadir que al chico parece que le cuesta controlar sus impulsos. El chico parece que está perdido y sobre sus espaldas lleva un expediente de mucho cuidado. Psicólogos, psiquiatras, profesores, educadores....profesionales. Etiquetas múltiples.
Ignoro la razón pero hoy he recordado Viridiana. Aquella buena mujer que acoge a aquellas personas que nadie quería y que al final acaban traicionándola. Por supuesto los personajes que aparecen en la película nada tienen que ver con los chicos que conozco. Tampoco yo soy Silvia Pinal. Tampoco yo soy tan generoso. Entiendo que el recuerdo me ha venido por esa idea recurrente que está en el ambiente: algunas personas no tienen solución. Son ya muchos años y sigo confiando en estos chicos perdidos -al menos eso creo-. Además siento -hablo por mí- que no siempre le ofrecemos lo que necesitan. Si el sistema no ofrece alternativas para todas las personas parece lógico que algunas personas fracasen. Si lo que impera es el egoísmo y la torre de marfil también parece lógico que se reduzcan las posibilidades de salvación de muchas personas.
Acerca del fracaso de los chicos, de sus problemas, existe una vasta literatura que da fiel reflejo de todo ello. Las limitaciones y los problemas de las personas que conviven con los chavales (me refiero aquí a todas las profesiones de la educación o de la reeducación o como quiera que se llame), parecen superadas o irrelevantes.
El chico está perdido al igual que yo -en tanto que no sé qué hacer con él-. Otra reflexión que suelo hacer. Cuando el chico sale del barro nos felicitamos. En cambio, cuando el chico no supera sus retos, consideramos que ha fracasado. Y detrás de cada fracaso existe una gran variedad de informes que dan cuenta de ello. Por el contrario, no existen informes -ni los conozco, ni los he hecho- que pongan de manifiesto la incapacidad del que pretende ayudar y no lo consigue. Eso, se me antoja, sería un ejercicio de humildad y de honestidad.
Parece que el chico se divirtió en la piscina.

26 junio, 2013

Etiquetar para mejor comprender.

Esta mañana he visto un supuesto boletín de calificaciones de Mariano Rajoy. Se trate o no de un documento verídico, no me parece bien que se haya difundido con ninguna intención pero especialmente con la intención, si es el caso, de poner de manifiesto que los suspensos en las pruebas de promoción de 4º a 5º curso de Rajoy le convierten en una persona poco o nada inteligente al frente del gobierno de una nación. Los juicios de valor y el etiquetar no es correcto -aunque yo también cometa a veces ese error-. De todas formas para llegar a la presidencia del gobierno no importa si la persona en cuestión posee una inteligencia múltiple. Felipe González sería un buen ejemplo de que la inteligencia -la que tuviese o tenga- no le ayudan, como fantoche que fue, a decidir nada.

El sobresaliente.

Hace unos días entrevistaron a José María Ansón. En un momento de la entrevista, colocaron una serie de fotografías e invitaron a Ansón a que puntuase del uno al diez cada una de ellas. En una de las fotografías apareció Felipe González. Ansón no lo dudó: un nueve y medio. Una mujer soldado del programa televisivo dijo que era muy buena nota a pesar de los escándalos de corrupción del gobierno de Felipe. Entonces Ansón dijo que González era una persona honrada y que el poder corrompe pero que especialmente corrompía el estar rodeado de personas con oscuros intereses y la perpetuidad en la poltrona. Dijo que la solución pasaba por limitar los años en la presidencia de los distintos gobiernos. Me pareció que Ansón llevaba parte de razón en lo que decía pero todavía seguía sin comprender semejante puntuación. Ansón lo explicó por fin. González con aquella primera mayoría absolutaen 1982, doscientos dos diputados- pudo haber hecho lo que hubiese querido. Pero se limitó a acatar el pacto acordado en la transición. Ansón llevaba toda la razón en puntuar a González con un sobresaliente.

24 junio, 2013

Cuba.

Nunca he hecho este trayecto. Don Álvaro-Trujillo. Nunca he visto tan cerca el pico de Santa Cruz. La novedad me mantiene entretenido. A pesar de que esta noche han dormido muy bien, en cuanto dejamos Don Álvaro se abandonan al sueño. El calor es de justicia. Vacío el vaso antes de que se derrita el hielo. Hace unos meses estreché su mano pero no hubo tiempo para nada más. Hoy vamos a compartir una comida. Solo voy a escribir parte de lo bueno -ya estoy harto de tanta cosa mala-. Es cubano con nacionalidad española. Allí no tenemos prisa, no conocemos el estrés, la esclavitud del tiempo. Al nacer te hacen entrega de una casa para toda la vida. Nuestro sistema de salud y de educación son muy buenos -alguien añade que son excelentes-. Nos invita a ir. La gorriona se refresca dentro de un barreño. La tierra quema.

16 junio, 2013

Ejércitos del rock rompiendo filas -Quique González-.

Gracias a Pepe y a Nines y gracias a los abuelos de nuestros hijos pudimos viajar a Toledo para ver el fin de la primera parte de la gira Delantera Mítica de Quique González. Dos horas y cuarto de buen rock cantando los estribillos de todas las canciones -eso me pasa por seguidor-. El espectáculo comenzó con La fábrica -último disco- y culminó con Los conserjes de noche -primer disco-. Emocionante como siempre Aunque tú no lo sepas -todo el público en silencio atentos a la voz y guitarra de Quique-. Gracias a lo ocurrido, tendremos algo grande que contar a nuestros hijos. Por cierto, al llegar nos han recibido con un abrazo y una sonrisa. Ha merecido la pena, ya lo creo.

Quique González.


09 junio, 2013

El irresponsable.




Guillermo Fernández Vara no quiere saber que tanto el Audi A8 como el AVE le alejan de la realidad. El lujo hace increíble el mensaje del socialista del PSOE y le aleja del ciudadano -ya sea Audi A8 o pista de pádel para los amigotes en FEVAL-. El AVE está pensado para unir grandes núcleos de población y va dirigido a un público muy particular. Por lo tanto, Vara mantiene dos ideas que le alejan de la realidad e hipotecan el futuro de las generaciones venideras. La defensa del AVE supone el reforzamiento de lo no sostenible, del despilfarro, de lo exclusivo, del pelotazo y de añorar las excavadoras de los años felices -como muy bien canta Quique González- . Pero es cruel defender esta idea, ya que, el AVE lleva consigo la desaparición del tren de siempre. Puede que Vara no se entere. Pero no hay que olvidar lo siguiente: a día de hoy, Vara es defensor a ultranza de la refinería de petróleo en el corazón de Tierra de Barros, Extremadura. Vara en su día contó para justificar la creación de la refinería que nos podíamos permitir el lujo de contaminar un rincón de nuestra tierra, ya que, la teníamos muy limpia. Por cierto, lo anterior lo contó como médico -que ya es grave-. Vara sí se entera y su defensa del AVE y de la refinería le convierten en un irresponsable al servicio de este patrón mundial que se niega a cambiar el rumbo del barco para así evitar el colapso de la tierra -el AVE es un obra faraónica que devasta territorios y engulle dinero que bien podría ser invertido en salud, en educación o en las pensiones-. A Vara el futuro no le importa. Más que nunca hacen falta políticas respetuosas con el ciudadano y con el medio ambiente. Vara solo piensa en unos pocos privilegiados y en el hoy, devastador e insostenible.
Lo que más me duele es que la gente joven se crea este discurso decimonónico.

03 junio, 2013

Una silla de encargo.

Muchas tardes acompañé a mi abuela. Nos sentábamos en el patio. Mi abuela cosía y escuchaba la radio. Cámbiame las pilas que ya no se oye nada. Me pidió muchas tardes. Así la recuerdo, en el patio, guapa, con su pelo recogido, sentada en su silla de enea. Recuerdo que a veces solía dejar caer mis dedos por esos surcos que el artesano había hecho. Anoche recordé todo esto. Mientras el torno eléctrico giraba y giraba y las manos del artista acariciaban la madera.