29 marzo, 2013

Extranjero en casa.

En Lugares comunes, Federico Luppi se lo suelta a una joven ingenua. El Che no es más que un pin. Salvo honrosas excepciones, lo mismo pienso yo. Estos días me resulta fácil comprobar que Jesús de Nazaret también ha quedado reducido a un pin o peor aún, a una imagen millonaria. Que Jesús no vino a fundar religión alguna, es evidente. Que lo de la burrilla -cualquier otro tirano o falso líder hubiese preferido entrar a lomos de un caballo como símbolo de poder y ostentación- era una manifestación y revelación contra el poder constituido, también es evidente. Que la Semana Santa nada tiene que ver con la vida de Jesús de Nazaret, también es cierto. El Ayuntamiento de Cáceres ha editado un vídeo que es muy educativo. No voy a discutir su forma pero el contenido me ha llamado mucho la atención: unos turistas llegan a la ciudad, se acomodan en la habitación de su hotel y se dedican a quemar el dinero -entre comida y comida, eso sí, disfrutan de algunas procesiones-. El mensaje que le costó la vida a Jesús de Nazaret era no adorar el Oro del Becerro. En el vídeo no hay ni rastro de aquel mensaje. Bueno, sí, el pin de Jesús de Nazaret.
Estos días, más que nunca, es necesario sentirme extranjero para comprender mejor lo alejado que estoy de ciertas tradiciones que suceden en este país. También es cierto que todo podría interpretarse como una simple contradicción. En este sentido he de reconocer que, como pequeño burgués, suelo tener mis contradicciones.  

17 marzo, 2013

El mal del arriero.

Todavía le queda disfrutar de otro regalo: figurante en El mal del arriero el próximo martes -el día de su cumpleaños-. Espero haber estado a la altura a la hora de transmitir las exigencias del vestuario. De una cosa sí estoy seguro. Aunque culé hasta la médula, mi padre que tiene buen gusto, no llevará un corte de pelo como los futbolistas de ahora.

10 marzo, 2013

Revilla & Ford.

Pero hombre, Revilla ¿cómo se te ocurre poner de ejemplo a Henry Ford como hombre rico? Anoche, Miguel Ángel, no tenías enfrente a cuatrocientos jóvenes que habían pasado del fútbol. Anoche, tenías una audiencia de millares de personas. Y tú pones como ejemplo a Henry Ford y dices que llenó el mundo de coches. Pero hombre, Revilla, más respeto. Ford era un nazi convencido y sus motores, en Alemania, fueron cómplices y ejecutores del genocidio. También dijiste que volverías a escribir tu libro sin cambiar una sola coma. Por lo menos, espero que cuando vuelvas a poner como ejemplo de hombre rico a Henry Ford, te atrevas a decir alguna cosilla menos buena de él. Tampoco estaría mal que leyeses Negocios son negocios de Daniel Munchnik -a él no se le escapa esta pequeña mancha en el historial empresarial de Ford-.

09 marzo, 2013

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Mis padres nunca me dijeron lo que tenía que ser en la vida. Me refiero a la profesión que tenía que desempeñar. Eternamente agradecido.
Ya no volví a repetir más en BUP. Por lo tanto, parece que además de actitudes también tenía aptitudes. En mi bachiller no destaqué por ser un alumno brillante pero fui capaz de superar lo que decía aquel maldito informe. Siempre me lo pareció. Lo importante era hacer el camino, el que yo quisiera. Lo importante era comenzar a encontrar mi lugar.
Al finalizar tercero de BUP todavía desconocía mi vocación. En esto también erraba la profecía: nadie podía saber lo que ni yo mismo sabía.

5

Aquel verano mi hermano me contó algo acerca de una banda de rock. Él ya tenía una. Años más tarde mi hermano nos reuniría a Javi y a mí en Bloomington.
Yo estaba apunto de volver a suspender primero de BUP. En el barrio algunos chicos dejaban los estudios y se ponían a currar. Ese verano estuve a punto de tirar la toalla. A septiembre me presenté con tres asignaturas. Aprobé una y pasé a segundo curso, a segundo de BUP. Entonces me acordé una vez más del informe. Con los datos actuales, en BUP tendría muchas dificultades para obtener el mínimo éxito. Cáceres, 30 de mayo de 1990. La tutora. El coordinador. Muchas dificultades, sí. Pero algo de éxito comenzaba a tener.

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A los trece años me llamaba enormemente la atención la música. Solíamos pasar mucho tiempo en el local de la orquesta, la que ensayaba frente a la casa del Paquito. Años antes, también me llamaban la atención aquellos otros músicos que ensayaban frente a la casa del Cipri. Eran la Cena está servida.
La primera vez que toqué un instrumento de verdad, de manera consciente, fue en una FEVAL, en Don Benito. El colegio nos llevó de excursión y allí estaba Barragán. Habían montado una batería y un bajo eléctrico. Todos los niños lo flipamos con el Tomasito a la batería. A mí me colgaron un bajo eléctrico al hombro y aporreé sus gruesas cuerdas. Llegué a casa emocionado y se lo conté a mi hermano. Yo ya conocía a los Sex Pistols. El bajo de Sid, ese Fender precision blanco y negro continúa siendo mi favorito -el bajista de mi grupo, mi primo Javi, también tuvo un Fender precision-.
Mi curiosidad con la música creció especialmente cuando mi hermano creó su primera banda de rock. Desde entonces el garaje de mis padres generó en mí un enorme interés. No por el coche que dormía allí. Más bien, por los instrumentos que allí había.
Pero de eso el informe no dice nada. Para qué. Ya lo dice Quique González. Este país no valora ni reconoce a sus músicos como profesión, como modo de ganarse la vida.

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Pero el informe nada decía de mi actitud en el colegio. Aptitudes no tendría pero buen comportamiento sí. Aunque un día me dieron una buena hostia. El rubio hizo alguna gracia y por allí andaba yo. La maestra me invitó a quitarme las gafas. Después, la sensación de fiebre.  La maestra se desahogó conmigo. La clase enmudeció. No era respeto. Era miedo.
Pero mis padres ignoraron aquel informe. No se lo podré recompensar en la vida.

2

Yo solo quería estar en la calle. El colegio estaba allí, en el barrio. De ambas cosas estoy seguro. En cuanto a mis cualidades e intereses por la automoción, la electricidad y la administración a los trece años, es pura invención. En cuanto a las aptitudes para las distintas áreas del cole y de mi futuro académico, sí es cierto que eran bastante deficientes. Digamos que yo pasaba por el colegio. También los años. Hasta que alguien le entregó a mis padres el informe en el que se me etiquetaba.

Informe psicopedagógico de orientación vocacional 1

Siempre supe que estaba allí, entre las páginas de uno de los tomos de la enciclopedia de mis padres. Cuando repetí primero de BUP me volví a acordar del informe vocacional. Con los datos actuales, en BUP tendría muchas dificultades para obtener el mínimo éxito. Cáceres, 30 de mayo de 1990. La tutora. El coordinador. Por un momento me lo creí. Tenían razón. El papel que encasillaba mi futuro estaba en lo cierto.