25 octubre, 2013

No sentirse implicados.


Una persona no es “algo” sino “alguien”. A una persona no se la puede reducir a “cosa”. Cuando ciertas ideologías se empecinan en atribuir a ciertas personas alguna forma de fatalidad o determinismo “este niño es un psicópata, nació así, no podemos hacer nada, es irrecuperable”, sin duda lo hacen fantaseando lo relacional como aislado, es decir, a base de cosificarlo para no sentirse implicados. 

Enrique Martínez Reguera, Editorial Popular, Madrid, 2012.

Supongo que evitando reducir a las personas a "cosas", también se contribuye a mejorar la calidad de la educación y sanidad pública. Supongo que puedo resultar inoportuno trayendo esta reflexión en los tiempos que corren de desmantelamiento de la cosa pública. Pero es lo que hay.

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