30 agosto, 2013

La Minerva.


Así, no.
Ayer me senté en La Minerva –plaza mayor-. Pedí el menú de 12 euros –más un euro de pan, al no estar éste incluido-. El restaurante tiene un cubo de basura en la calle –a la vista de todo el mundo- en el que van tirando los restos de comida así como servilletas sucias, etcétera. El cubo tiene la tapa verde siendo su recipiente gris. Tiene un sistema de esos que pisas un pedal y se levanta la tapa. Lo curioso es que ese pedal parece que está roto, ya que, todo el personal del restaurante con una mano levanta la tapa y con la otra deposita la basura. La tapa verde del cubo estaba ligeramente sucia. Después de realizar la acción descrita, te montan la mesa y te sirven la comida. Estuve a punto de comentárselo al que estoy seguro que era el dueño o el encargado del negocio pero me quedé bloqueado: era una rutina –la de meter la mano en el cubo de la basura sin un aseo posterior- tan asumida que llegué a pensar que todo era debido a mis escrúpulos.
La próxima vez, antes de sentarme en ese sitio, comprobaré si el cubo ha sido arreglado. En caso contrario, me iré a casa a comer –que creo que es lo mejor-. También como buen propósito dejaré de ver el programa de Chicote y no pensaré en qué puede ocurrir dentro de esos espacios a los que mis ojos no llegan.
Así, no.

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