14 diciembre, 2013

Anarquismo vinculado a terrorismo: ¿lugar común?



Julián Casanova Ruiz, esta semana he leído su artículo, Usos y abusos de la historia. Acerca de los nacionalismos me voy a ahorrar mi opinión pero diré que echo en falta un derecho, una vieja reivindicación: el derecho de autodeterminación.

Pero lo que más me ha llamado la atención de su artículo ha sido la mención al anarquismo. La primera duda que me ha surgido es la siguiente: anarquismo vinculado a terrorismo ¿no es un lugar común?


En un momento del artículo dice: “Las declaraciones interesadas sobre la historia, ampliamente difundidas y manipuladas por medios de comunicación de diferente signo, contribuyen a articular una memoria popular sobre determinados hechos del pasado, hitos de la historia, que tiene poco que ver con el estudio cuidadoso de las pruebas disponibles”. Y yo me pregunto: ¿no es eso precisamente lo que ha ocurrido con la vida y pensamiento libertario en todos los tiempos?

También dices: “Los historiadores debemos contribuir al debate, a la cultura y a la revisión y reconstrucción del pensamiento político y social. Debemos defender el análisis histórico como una herramienta crítica para sacar a la luz las partes ocultas del pasado, lo que otros no quieren recordar”. Y yo me pregunto: ¿qué hacen, por ejemplo, medios de comunicación como El País para sacar las partes ocultas del pasado y presente -porque ahora también hay vida libertaria, aunque sea marginal- de la vida y pensamiento libertario? Un análisis detallado del caso Scala en El País contribuiría a lo que estoy sosteniendo. Lo mismo que un artículo en profundidad firmado por un historiador acerca de cómo se sacaron adelante los Pactos de la Moncloa en los años 70 -incidiendo especialmente en la represión y desmantelamiento del pensamiento libertario y, en general, de la clase obrera. 

Esta semana leía también una entrevista que le hacía La Marea a Alberto San Juan. Una de sus respuestas era la siguiente: “Lo nuevo que inventemos deberá nutrirse de todas las experiencias de emancipación anteriores. Y, sin lugar a dudas, tendrá muchos elementos del anarquismo, del comunismo y del socialismo, pero será algo nuevo, reconociendo quizá nuestra deuda con una de las sensibilidades más perseguidas, ignoradas y despreciadas, como es precisamente, el anarquismo”. 


Parece que los medios masivos de comunicación y algunos historiadores -no digo que sea su caso- siguen esforzándose lo más mínimo en reconocer la deuda pendiente con la vida y pensamiento libertario. En definitiva, contribuyen a mantener a las personas en la ignorancia. 

Por cierto, en los 70 hubo una vida y pensamiento libertario pacífico. Doy ejemplo de ello a través de dos citas: 
“La revolución a la que aspiro jamás puede ser una locura ni un baño de sangre. Hay que aceptar que en un país habitan varios mundos y que lo más importante para cambiarlo son educación, cultura e información”, le decía. Los 70 a destajo -ajoblanco y libertad- .José Ribas. RBA Libros, 2007.

El padre de José Rivas en un momento determinado le contó a su hijo: “Y que hiciera la revista siguiendo el dictamen de mis convicciones, que él también las había tenido y que si yo era verdaderamente anarquista siguiera la moral libertaria, pero que no me dejara embaucar por ningún tipo de violencia ni extremismo. Insistió en que la violencia era el peor rasgo del ser humano y que jamás la usara para imponer mi credo a quienes no pensasen como yo”. Los 70 a destajo -ajoblanco y libertad-. José Ribas. RBA Libros, 2007.


Seguramente que todo se debe a un malentendido pero el caso es que no acabo de entender de su artículo lo siguiente: 

“No creo, por ejemplo, que la historia del anarquismo, tan presente en la Cataluña contemporánea, sus conflictos, luchas de clases y violencia, las ejecuciones en Montjuic, la organización de grupos de pistoleros por parte de la patronal, el terrorismo anarquista o el anticlericalismo, pueda interpretarse como una historia de España contra Cataluña.”

Gracias por su atención.

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