06 noviembre, 2013

El designio de dirigir nuestras vidas de manera autónoma.



García Calvo criticaba nuestra manera de llevar la revuelta contra “la Cultura Establecida” por ser demasiado culturalistas. “La Cultura y las Ideas son en general algo así como residuos y cadáveres del pensamiento y de la actividad poética, de lo que pudiera haber vivo en el pensamiento o en las artes, produciéndose así, por obra del veneno de la conciencia histórica, una especie de sustitución del pensamiento y la poesía por Ideas en sí mismas, por Cultura.” El oráculo se hizo más patente cuando leí: “Ya ves que no podría entenderse otra actitud más que una negativa y destructora; y además pienso que el ataque a las formas actuales y cercanas de la Cultura sólo podría tener alguna eficacia viniendo desde la Cultura en general. Corolario: al enfrentaros demasiado estrechamente con ciertas manifestaciones efímeras y locales de Cultura, corréis el peligro de estar derribando pequeños poderosos sin destruir el Poder mismo, de modo que a la vuelta de los años vosotros mismos, si tuvierais éxito, os encontraríais ocupando ese Poder y dirigiendo Editoriales, Exposiciones o Teatros, puesto que nada de la estructura del viejo poder se habría destruido”. Acababa la carta dándome ánimos y sugiriéndome acudir a un encuentro de jóvenes filósofos en Saint-Michel de Cuixá, para conocernos y seguir hablando. Me quedé pensativo: ¡por fin un ácrata de verdad! José Ribas. Los 70 a destajo. RBA Libros. 2007.

Cuando José Ribas superó la crisis volvió a Ajoblanco. Entre los papeles se encontró una carta del filósofo Agustín García Calvo, exiliado en París. La cita anterior trata un tema que me tiene especialmente entretenido en los últimos tiempos: el Poder. Creo que la cita advierte de esa mala praxis que no contribuye a cambiar el mundo y arroja luz acerca de lo que podemos hacer con el Poder: una vez conquistado, otorgarle calidad distributiva y paritaria -sin duda alguna, puede ser una buena forma de acabar con las viejas estructuras del poder que nos oprimen y nos torturan-. 

El título de la entrada -El designio de dirigir nuestras vidas de manera autónoma- lo he tomado del prólogo que aparece en el libro de Carlos Taibo: El decrecimiento explicado con sencillez. Los libros de la Catarata, 2011.

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