30 noviembre, 2013

Cuando lo extraordinario se vuelve cotidiano es la revolución II.

Que nadie malinterprete el hecho de que rememore aquí -a través de sus eslóganes- la vida cotidiana de un proletario: Durruti. Por si acaso lo afirmo: no, no adoro a Durruti como líder, no lo veo como un líder. Precisamente respecto a esto último, también en Los 70 a destajo, he aprendido lo siguiente:


Yo llevaba un pequeño libro de Julio C. Acerete. Se llamaba Durruti y lo había editado Bruguera. Las ideas, la lucha y la vida de aquel libertario me contagiaron un gran entusiasmo. Toni Puig hojeó unas páginas en la cocina, de pie, y estalló en un: “¡Escuchad esto!: no confiéis nunca vuestro destino ni la solución de vuestros problemas a los profesionales de la política, ni permitáis tampoco que surjan líderes entre vosotros. Los unos y los otros os engañarán y harán lo imposible para que no podáis sustraeros a vuestra condición de esclavos. No comenzaréis a ser libres más que cuando seáis capaces de organizar vosotros mismos vuestra lucha”. Los 70 a destajo. José Ribas. RBA Libros, 2007.

Esta noche ha venido a verme un amigo al que quiero mucho. Ha hecho felices a mis hijos y me ha dado cuenta de su vida cotidiana. Cuando lo extraordinario se vuelve cotidiano es la revolución. El eslogan de Durruti también es el de mi amigo y el de otras tantas personas anónimas. Mi amigo, al igual que Durruti, también lleva el eslogan a la práctica y lo asume pese al malestar -el mundo al revés- de algunos proletarios que piensan como personas de la ideología de derecha. Y por ello mi amigo, al igual que Durruti y tantos otros que lo único que hacen es apartar la hipocresía de sus vidas y ser coherentes con su condición social de proletario, se ha convertido en el enemigo cotidiano de esa ideología de derecha que tiene como soldados a tantos y tantos proletarios que, de vez en cuando, hacemos algo extraordinario.

Podrá haber una revolución en forma de golpe de Estado o de cualquier otra forma de esas que a lo largo de la historia ha dado muestras la Ley del más fuerte. Y en el poder se asentará esa Ley, la del más fuerte. Y los que antes eran los oprimidos ahora serán los opresores. En los tiempos que corren podrá haber esa revolución que he mencionado pero no una revolución masiva a la que lleguemos desde la libertad individual y desde el rechazo de los políticos y de los líderes. Pero para llegar a esa revolución antes tendremos que convertir lo extraordinario en cotidiano.
Desde el individualismo se hace obligatorio la puesta en marcha de un cambio de valores sin olvidar nunca la lucha de clases. Yo no quiero una revolución con unos líderes que tengan como misión la guía de un pueblo ignorante y siervo de los que precisamente le han liberado. No, primero una revolución personal luchando contra las injusticias que protagonizan nuestra cotidianidad seguida o acompañada de un cambio de valores en el que reinen, por ejemplo, la fraternidad y la reflexión que también he encontrado en Los 70 a destajo:


La revolución a la que aspiro jamás puede ser una locura ni un baño de sangre. Hay que aceptar que en un país habitan varios mundos y que lo más importante para cambiarlo son educación, cultura e información”, le decía. Los 70 a destajo -ajoblanco y libertad- .José Ribas. RBA Libros, 2007.

Finalmente, nos quedará caminar hacia lo desconocido.

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