20 octubre, 2013

Estamos recuperando nuestras almas 2.



Te sorprendería lo que ve un niño de ocho años y medio. Lo ven todo. Son como pequeños búhos. Obviamente había cocaína porque mi padre la traía. Recuerdo que había muchos porros. Liábamos porros. Creo que mi función principal en la vida en aquel momento era liar porros. Si llevas una vida decadente, se vuelve oscura. Ésta era decadente, pero no había nada oculto. Todo se hacía a la vista. Pero en aquel punto, estábamos en un momento dulce. Eso fue antes de la oscuridad. Era una especie de puesta de sol antes del ocaso. Jake Weber. Stones in Exile. Stephen Kijak. 2010.

Todos entraban y salían del lugar cuando querían, así que me volví un poco paranoica, era increíble. Entraba en el salón y había un tipo en el sofá que sacaba una bolsa llena de heroína. Todo se desintegró de algún modo y nos drogábamos demasiado, en el desayuno, en la comida y en la cena. Sobre todo al final, pensaba que estaba maldito. Anita Pallenberg. Stones in Exile. Stephen Kijak. 2010.

Pero ¿qué pasa a mediados de septiembre? Keith y todo su séquito, todos esos amigos y agregados, estaban viendo la televisión y alguien entró y robó ocho guitarras, un bajo y el saxofón de Bobby Keys. Simplemente entró en la casa y nadie se dio cuenta. Así era la dejadez y la estupidez que había en esa casa. Bill Wyman. Stones in Exile. Stephen Kijak. 2010.

Es un grupo grande de gente y todos dependen del motor creativo. Si el motor se rompe y no funciona bien, todos van a sufrir de algún modo. Crees que controlas esa vida tan maravillosa y tan agradable, y durante un tiempo es así, pero entonces es esa vida la que empieza a controlarte a ti. Ese es el problema. Mick Jagger. Stones in Exile. Stephen Kijak. 2010.

Yo lo hacía básicamente para esconderme. Esconderme de la fama y de ser otra persona, porque lo único que quería hacer era tocar y sacar adelante a mi familia. Con un tiro de heroína podía pasar por cualquier cosa y nada me importaba. Keith Richards. Stones in Exile. Stephen Kijak. 2010.

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