03 junio, 2013

Una silla de encargo.

Muchas tardes acompañé a mi abuela. Nos sentábamos en el patio. Mi abuela cosía y escuchaba la radio. Cámbiame las pilas que ya no se oye nada. Me pidió muchas tardes. Así la recuerdo, en el patio, guapa, con su pelo recogido, sentada en su silla de enea. Recuerdo que a veces solía dejar caer mis dedos por esos surcos que el artesano había hecho. Anoche recordé todo esto. Mientras el torno eléctrico giraba y giraba y las manos del artista acariciaban la madera. 
 

3 comentarios:

Ismael dijo...
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Anónimo dijo...

Ese mismo recuerdo de nuestra Querida Abuela llegó a mi en ese mismo instante, mientras exhorto visionaba como el artesano y sus sabias manos manufacturaban el sentón de eneas, donde tantas tardes pasaba sentada ella, gracias Querido Primo por compartir ese recuerdo. Un abrazo, Ismael.

JuanJesusTato dijo...

Gracias a ti, querido primo. Besos!