26 junio, 2013

El sobresaliente.

Hace unos días entrevistaron a José María Ansón. En un momento de la entrevista, colocaron una serie de fotografías e invitaron a Ansón a que puntuase del uno al diez cada una de ellas. En una de las fotografías apareció Felipe González. Ansón no lo dudó: un nueve y medio. Una mujer soldado del programa televisivo dijo que era muy buena nota a pesar de los escándalos de corrupción del gobierno de Felipe. Entonces Ansón dijo que González era una persona honrada y que el poder corrompe pero que especialmente corrompía el estar rodeado de personas con oscuros intereses y la perpetuidad en la poltrona. Dijo que la solución pasaba por limitar los años en la presidencia de los distintos gobiernos. Me pareció que Ansón llevaba parte de razón en lo que decía pero todavía seguía sin comprender semejante puntuación. Ansón lo explicó por fin. González con aquella primera mayoría absolutaen 1982, doscientos dos diputados- pudo haber hecho lo que hubiese querido. Pero se limitó a acatar el pacto acordado en la transición. Ansón llevaba toda la razón en puntuar a González con un sobresaliente.

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