29 junio, 2012

En construcción.



El 10 de septiembre de 1995 di mi primer concierto. En Malpartida de Cáceres, con Gianluca. Tenía 18 años. Rápidamente Gianluca pasó a ser Bloomington. El último concierto con Bloomington fue en el Gran Teatro de Cáceres (2 de diciembre de 2006). Bloomington dio paso a Delmar. El último concierto con Delmar fue el 5 de junio de 2009 en Navalmoral de la Mata. El 12 de febrero de 2010 di mi último concierto. En Guadalupe, con Martina Sol. Tenía 34 años.
Siempre quise ser guitarrista.

28 junio, 2012

Los olvidados.


Mira como saltan los jonkies
tienen la edad de tu hermano
en un pedazo del flori
arde mi barrio.

Deja de correr, deja de correr
y se ganó un pinchazo
cuando robaron el Blaukpunt
y yo entendí que lo echarían a perder.

Los olvidados,
fueron obligados a crecer
desinformados
yo me libré porque nací en el 73
les vi caer tan rápido
que no nos lo podíamos creer.

Volando sobre las llamas
la noche del venticuatro
en la hoguera de San Juan
los chicos con mala fama
eran los primeros en saltar.

Deja de correr,
deja de correr
y lo arrancó de cuajo
como la rama de un árbol
y yo entendí que lo echarían a perder.

Los olvidados,
fueron obligados a crecer desinformados
yo me libré porque nací en el 73
les vi caer tan rápido
que no nos lo podíamos creer...

..........................................................................

En mi barrio, por aquellos años, no había una lucha obrera organizada. Pero había vida, mucha vida.

.........................................................................

Los aviones de los sucios yanquis descargaban nepal en Vietnam. Esos mismos aviones u otros, regresaban a los USA repletos de opio. Un hippie que piensa en nosotros, enganchado a la chuta, solo piensa en él. Desmovilización. Los dueños de la moral asquerosa americana lo sabían bien. En España, lo mismo. La propia pasma era la encargada de introducir la heroína en los ateneos libertarios. Exterminio. Palabra grave, para algunas personas.

...........................................................................

En el barrio eran considerados unos ladrones o unos vagos. La desinformación era generalizada y cada familia tenía que resolver sus problemas como pudiera. En el barrio nunca hubo una iglesia obrera como Dios manda. Los olvidados no eran ladrones. Una tarde uno de ellos llamó a la puerta de mi casa. Daba voces y estaba muy agitado. Yo era un crío y me asusté mucho. Más tarde supe que estaba con un mono que nadie le podía o sabía aguantar en ese momento.

Los olvidados.

No me arrepiento de no haber cruzado la calle para verle, en la cama, enfermo. Su madre insistió. Así conocerás las consecuencias de la heroína. Fue lo más acertado. No cruzar la calle. Le recuerdo alto, moreno, guapo. Cuando todavía se sentía con vida organizó un equipo de fútbol con los chavales del barrio. Al verano siguiente mi tía le contó a mi madre que había muerto.

26 junio, 2012

Los estercoleros.

Solíamos pasar mucho tiempo en la calle. Nos gustaba ir a los estercoleros. Jugábamos con la basura. Hubo un tiempo en el que nos llamamos Los basurillas. Cerca de la casa de mi abuela había un basurero. Al lado de la vía del tren. Para nosotros era un espacio de juego ideal. Lo mismo nos entreteníamos buscando botes con pulverizador para rellenarlos de agua que agarrando jeringuillas y hacer con que nos chutábamos. El fuego era una de nuestras pasiones. Nos volvía locos echar al fuego latas de aceite cerradas. Ver saltar la lata por el aire no tenía precio. También nos encantaba echar al fuego las tejas, la uralita. Las explosiones eran memorables. En realidad el barrio estaba rodeado de estercoleros. A todos solíamos ir. Buscábamos tesoros...La madera era un lugar al que también solíamos ir mucho. Con los retales hacíamos trofeos o aviones. También máquinas de bolas imitando a la de los bares. Un par de pinzas, gomas elásticas, púas, un pequeño tablón y bolindres. Los rodamientos eran maravillosos. Rectimeca solía tirar auténticas joyas. Uno de los mayores se fabricó un patín. Yo creo que se lo hizo su padre. El caso es que era la envidia de los demás. No todo el mundo podía entrar en el club de Los basurillas. Un chico, el mijina, quiso formar parte de nuestra banda. Para ello tuvo que invitarnos previamente a darnos unos cuantos baños en la piscina de plástico que tenía en su casa. El Pitu tenía un reloj calculadora con la hora de Canarias. Un día que estábamos en La madera, después de enredar con el reloj, se le olvidó poner nuestra hora. Llegamos una hora tarde a comer. Las madres preocupadas y nosotros oliendo a lumbre y con las manos negras. Ahora todo esto no tiene tanta gracia. Algunas cosas ni puta gracia. Nos hemos expuesto a demasiadas cosas. Demasiados peligros.

25 junio, 2012

De sol a sol.

Hoy hemos estado en la calle, de sol a sol, informando a las personas acerca del desmantelamiento de lo público. Me he acercado a una persona y le he contado las razones por las que estábamos hoy en la calle. Me ha dicho que a él no le afectan esos recortes. Sabemos que el actual sistema, el capitalismo salvaje, nos da una oportunidad: desarrollarte según tu capital. No es una crisis, es una estafa. Dinero, ahí. Políticos ineptos, también. Por mucho que algunas personas se empeñen en demostrar que el problema actual no es la "pasta" o un problema de ricos y pobres, jamás convencerán. Con esos argumentos, desde luego que no.

De sol a sol.

De sol a sol por la escuela pública. Información permanente en múltiples. Concentración a las 21.

24 junio, 2012

Los chicos mayores.


Un día llegó a casa con las muñecas hinchadas. Mi madre se enfadó. No sé si fue a hablar con las otras madres. Algunos siempre fueron chicos duros. Hasta que crecieron. En el fondo eran juegos. Juegos duros. Seguro que propios del rol que nos había tocado. A mí también pero recuerdo que cuando hacíamos el pasillo para sacudir al que tenía que atravesarlo no golpeaba con saña. Aquel que regresaba en verano de aquella gran ciudad era un cabrón de primera. Se juntaba con su primo. A los pequeños, como a mí, nos disparaban con una escopeta pajarera. Sí, un día me alcanzó. Era un cabronazo que me caía fatal. Le tenía miedo. El balín impactó en mi calzona vaquera. No evitó hacerme una herida. Era un juego. Supongo. Un juego aprendido en la gran ciudad. Yo lloré pero no se lo conté a mi madre. La vida en el barrio era así.  Había otro que parecía todavía más bestia que el anterior. Era del barrio. También eran juegos, especialmente para él. Golpeaba cada vez que le venía en gana. Y dolía. Dolía bastante. Era el rol o que en su infancia más tierna lo había pasado realmente mal. No sé sabe. No lo sé. La vida en el barrio era así. Tener miedo a quien te zurraba era lo esperado. Tenerle respeto era otra cosa. No todos los mayores eran así. Detrás de la apariencia de chicos duros se escondía la ternura y la sensibilidad. Eran los que tenían otra actitud. Hace poco vi a uno de estos chicos aguerridos. Me pareció muy poca cosa.

23 junio, 2012

El regreso.

Desde septiembre de 2011 no me reunía con mi familia.  Les encontré como siempre. Encantadores. Acogedores. Aldea Moret siempre será mi casa. Y la Cultural, mi gente.

Richieu.

De acuerdo. No tengo remedio. Le digo. Hace unos días encontré este libro. La carátula me atrapó. El resto me llenó de alegría y de tristeza. De amor y de odio. He vuelto, ya lo sé. Me resultó fácil atravesar la puerta. La de salida no existe.

12 junio, 2012

Educación sin calidad: mediocridad.

Cáceres, 12 de junio. Concentranción en contra de los recortes en la Enseñanza Pública. Educación Pública de Todos y para Todos.