24 febrero, 2012

Albino Navarro.

Para comprobar lo jodido que estamos solo hace falta, por ejemplo, escuchar en la radio al ínclito Luis del Olmo o a la rabiosa Isabel San Sebastián. Ésta última, la otra noche, difundió las bondades del sistema sanitario madrileño. En concreto habló de los hospitales: los construye la comunidad y los gestiona una empresa privada. Vino a decir que el resto de comunidades tendría que tomar nota. Siendo pesimista, sería una buena fórmula para acabar con el lastre, para algunos, del funcionariado: habría que esperar que el personal se jubile y no volver a sacar plazas nuevas. Albino Navarro que viene de Madrid con la cabeza repleta de grandes ideas seguramente tendrá propuestas que aportar en nuestra querida tierra de conquistadores.

Del Olmo.

Hacía mucho tiempo que no escuchaba a Luis del Olmo. Ayer, en su radio que no es precisamente un punto, antes de dar paso a un invitado, hizo una especie de introducción en la que Zapatero salió mal parado. Al expresidente se le había olvidado resolver lo de la dación en pago. Luisito parecía orgulloso de la nueva medida emprendida por el gobierno de Rajoy. El portavoz de la plataforma de afectados por la hipoteca tardó poco en desilusionarle. Esto demuestra que en estas radios de "centroderecha" también dan cabida a personas subversivas. Grandes palabras, lo del ministro son grandes palabras, le contó a del Olmo. Todavía recuerdo cuando el apasionado del botillo del Bierzo puso la mano en el fuego por su amigo, el que fue alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez. Del Olmo siempre fue contundente a través de las ondas: mi amigo es inocente. Al final parece ser que su amigo se quemó por poner la mano donde no debía y fue condenado por acoso sexual. Nunca he sabido si Luis del Olmo rectificó en público. En cambio su amigo ha regresado, no sé si escarmentado, a la vida política creando un partido político, de "centroderecha", claro está.

Otra vez Lisboa.


21 febrero, 2012

España.



Lo que ha ocurrido en Valencia es muy grave. Cómo le cuentas ahora a un zagal que ha sido apaleado o que ha visto las terribles imágenes que no debe recurrir a la violencia gratuita para alcanzar sus fines. Cómo le explicas a un zagal que no debe recurrir a la violencia cuando el ministro ha reforzado a los que le han roto la cara (a esos perros rabiosos, a lo sumo, le caerá una multita). Cómo convences a un zagal de que este sistema es comprensivo, tolerante y democrático con las personas que discrepan. No lo llamemos dictadura, ya que, está palabra le viene grande a algunas personas ¿verdad, señor ministro? Además, la realidad es otra muy distinta a la que se vive en una dictadura: te rompen la cara por hacer uso de un derecho legítimo, a la salida del hospital te roban el parte de lesiones, te etiquetan como antisistema o como terrorista y, finalmente, los medios de comunicación, convencen a ese sector de la población: "algo habrán hecho para recibir esos palos".

Violencia institucional.


08 febrero, 2012

Íntimo Berlín.

Regalo caído del cielo. Del que pisamos con nuestras sucias botas, claro está. No he podido evitar recordar el cierre de ciclo, en Berlín. Aunque creo que nunca se acaba de cerrar del todo. Jorge Semprún, en "El largo viaje", cuenta que al llegar la liberación entró en la casa desde la que se divisaba el campo. Sabían, claro que sabían. Salvando las distancias y sin establecer comparaciones, ahora... también sabemos. Vaya que si sabemos. Y, en muchas ocasiones, miramos para otro lado convirtiéndonos de esta manera en cómplices de la barbarie. Por las calles de Berlín no pude evitar recordar algunas de las cosas que había leído. Al cruzarme con personas ancianas. Algunas seguro que supieron bien lo que ocurrió. Lo mismo ya lo habían olvidado. Aunque en el caso de las mujeres, difícilmente podrían haber olvidado las violaciones que sufrieron por parte de los soldados de liberación del ejército rojo. Aún hoy se burlan cuando insistí en pasear por el lugar en el que estuvo situada la guarida. Pero si solo hay un parking, me decían. Un parking, en apariencia. Hay que saber mirar y sentir. Berlín es más. Aunque a mí siempre me invade el mismo recuerdo. Berlín es más como muestra el regalo que me han hecho: “un viaje en blanco y negro para descubrir el color venidero”.http://intimoberlin.blogspot.com.es/