02 diciembre, 2012

Indulto.

Hoy me he despertado generoso con el mundo. Por esta razón voy a indultar al Ministro de los Ministros, a Gallardón. Siempre sonriente, siempre dispuesto a practicar su deporte favorito: la violencia estructural -violencia, sin más-. Siempre sonriente, látigo de las mujeres que desean abortar. Siempre sonriente, condena a las mujeres pecadoras al infierno mientras les agasaja con presentes. A saber: menos dinero -todavía- para lo social, para la salud -al tiempo que pone en manos privadas la gestión de los recursos públicos-. El desahucio, la guinda del pastel. Dios es piadoso y él se encargará de criar a tu retoño -siempre sonriente, el gachó-. Hoy me siento generoso y le concedo el indulto a este Señor Ministro que probablemente a esta hora, se estará poniendo su disfraz -la máscara ya hace tiempo que se la quitó- para ir a escuchar condenas. El siervo de Dios espera al Ministro en su tribuna habitual. 

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