09 diciembre, 2012

Anticomunista.

El otro día me llamaron anticomunista. La gente tiene la sana costumbre de etiquetar con mucha facilidad. Me gané la etiqueta al sostener lo siguiente. Le conté que la verdadera y única insurrección que haría avanzar al ser humano sería la que no atesorase ni ambicionase poder para el dominio. El poder tiene que ser distributivo y paritario. Añadí que imponer la igualdad recurriendo a la fuerza nos alejaría de la fraternidad. Es cierto que también dije aquello del muro. El muro de Berlín es un claro ejemplo de la libertad del zorro en el gallinero -añadí que en la actualidad hay otros muros visibles e invisibles que también estrangulan la libertad-. También dije que Stalin asesinó a muy buenos comunistas y que los responsables de lo que ocurrió en Katin no fueron los nazis alemanes. En todo caso, la etiqueta anticomunista no me corresponde.

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