28 junio, 2012

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En el barrio eran considerados unos ladrones o unos vagos. La desinformación era generalizada y cada familia tenía que resolver sus problemas como pudiera. En el barrio nunca hubo una iglesia obrera como Dios manda. Los olvidados no eran ladrones. Una tarde uno de ellos llamó a la puerta de mi casa. Daba voces y estaba muy agitado. Yo era un crío y me asusté mucho. Más tarde supe que estaba con un mono que nadie le podía o sabía aguantar en ese momento.

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