10 marzo, 2012

Ante el salvajismo: rechazo.

Probablemente será la última vez que escriba acerca de esta panda de salvajes. Lo voy a intentar. No me sorprende haber visto esta semana a Gallardón como portavoz de la Conferencia Episcopal y de todos los ultracatólicos. Hablaba de violencia. Para ser más exactos: "una violencia estructural que obliga a las mujeres a abortar". Me resulta violento escuchar hablar al gobierno de violencia cuando es precisamente él, el que genera la violencia. Esta misma semana el Congreso ha rechazado una moción que pretendía poner algo de humanidad a tanta violencia institucional. Es imposible ser más inhumano. Gallardón lo que viene a contar es lo siguiente: te quedas en la puta calle, ya que, no puedes pagar la hipoteca y que la Fundación Red Madre se apiade del hijo que vas a parir. Pero no nos engañemos: la mayoría del Congreso está con Gallardón y con los bancos. Y el PSOE, qué lástima, todavía cree en que puede caminar con la cabeza alta a base de unas cuantas concesiones sociales. Mientras indulten a banqueros y les allanen el terreno al PP (la reforma laboral de Rajoy no es más que unas vueltas más de tuerca a lo iniciado por Zapatero), seguirán inmersos en la miseria.
Ante una izquierda más atomizada que nunca y descartando la lucha armada, parece que la alternativa a toda esta mierda pasa por ser populista. Cuando los propios votantes del PP sientan que la maquinaria de arrasar también va contra ellos. Cuando sientan que todo ese plan de ajuste es una puta mentira que les afecta en su vida diaria (educación y sanidad pública saqueada...). Cuando vean que, a pesar de una "reorganización eficiente de lo público" con la que se pretende tapar algunos agujeritos, están con el agua al cuello en sus pequeños y medianos negocios y por esta razón el llevar dinero a casa es todo un reto. Entonces se sentirán engañados y estafados y se enfrentarán a su gobierno con uñas y dientes. Efectivamente, ese gobierno compuesto de salvajes que les prometió tanto a costa de hundirles en el más absoluto abandono.
Mientras llega ese populismo, iremos a la huelga general. Parece que somos una minoría y además bien dividida pero hay que estar ahí. Aunque analizando racionalmente la propuesta, todo apunta a que será un auténtico fracaso.

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