11 septiembre, 2011

La plaza es de todos.

La plaza es mía. También es suya, Señora Elena Nevado. La plaza es de los dos. La plaza es de todos. También es de los taxistas pero cuando libran y disfrutan de la plaza paseando.
Señora Alcaldesa, nos ha costado mucho conseguir que la plaza sea peatonal (su reforma también). Ahora, su forma de hacer política no puede echar a perder la derrota de los caballitos de metal (guiño a Ana Baliñas), permitiendo el disfrute del ciudadano en un amplio espacio sin el riesgo de sufrir molestia alguna por esa plaga de vehículos a motor que inundan nuestras calles. Por cierto, la reforma, pese al dineral, me ha encantado.
Me pregunto qué forma de hacer política es esa que se basa en promesas impopulares. O qué forma de hacer política es esa que se basa en el interés de un partido político, el suyo, y en el interés de un sector, el de los taxistas. En plena campaña electoral, Usted y su partido, les prometieron a los taxistas circular por la plaza que había sido declarada peatonal. La promesa iba más allá: si ganaban las elecciones, la promesa sería una realidad. Lógicamente, ahora esos profesionales reclaman que esa vieja promesa se cumpla.
Señora Alcaldesa, pasee por su plaza, también la de todos, y compruebe lo que hemos ganado. Usted también ha ganado (no me refiero a las elecciones). Pregúntele al turista pero sobre todo observe como la plaza al ser peatonal ha atraído a un público amplio de la ciudad a disfrutar de ella por muchas razones. Entre ellas, la tranquilidad y la seguridad. Deténgase a observar a las familias con niños pequeñitos.
No se preocupe. Convoque al colectivo de taxistas y paseen por la plaza un sábado soleado. Sea sincera. Todas las personas cometemos errores. La plaza peatonal es de todos y no se toca. Los caballitos de metal, son historia. Por cierto, no se olvide de ampliar esta medida a otras zonas de la ciudad. Con el tiempo sentirá una gran satisfacción y será muy recompensada por la ciudadanía.

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