03 septiembre, 2011

El otro amigo.

Lo que más me ha dolido del desastre que ha cometido el bipartidismo español reformando la Constitución sin contar con el pueblo y con el resto de fuerzas democráticas, ha sido la risa justificada del tipo de arriba. Ese tipo que mueve los hilos de la marioneta que es Rajoy. Ese tipo que al tirar de los hilos de la marioneta Rajoy ahora también moverá a la marioneta Zapatero (todo esto en sentido figurado. Aznar y Zapatero tienen las mismas ideas políticas. Por ejemplo, coinciden en proteger a los mercados acosta de, poco a poco, no prestar servicios públicos de calidad a los ciudadanos hasta llegar a la privatización salvaje de los pocos servicios públicos que nos quedan). Ese tipo que entraña la derecha más reaccionaria española. Ese tipo que puede reírse porque sabe que me hace daño.
Zapatero y Rajoy, estando detrás el tipo de arriba riéndose a carcajadas, han decidido poner un techo al gasto que podemos tener. Pero no se les ha ocurrido poner un techo del gasto mínimo a invertir para garantizar, por ejemplo, una sanidad y educación pública de calidad.
Aquí, en Extremadura, ya se están viendo los resultados del plan macabro que se cocía en las mentes despiadas de los que dirigen con sadismo el bipartidismo español. Aquí, poco a poco, han ido allanando el terrenito. De esta manera, por ejemplo, en los comedores de la Junta de Extremadura, con el recorte, el servicio se está resintiendo. Si hay poco personal en las cocinas, la preparación de los platos no se puede hacer con la atención y delicadeza suficiente y profesional obligada. Algunos ancianos ya sostienen: estaba claro que tenía razón, lo público es una mierda. En la calle, desde hace tiempo, ya se respira ese ambiente: lo público es una mierda. Y el bipartidismo sádico e insaciable aprieta todavía más...



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