17 abril, 2011

Cruz y raya.

En las calles hay movimiento. Es lo que toca. Tres días a la semana suelo dejarle en Aldea Moret. Se queda allí, bajo la mirada del moribundo clavado en el leño de madera ....En proporción al espacio, la cruz me parece enorme. Allí se queda, bajo su mirada, tan normal, es algo cotidiano, familiar. Así se ha impuesto. Lo que más me molesta es que se trate de un colegio público. En el fondo, puede que la simbología no sea el problema. Supongo que lo importante es que todos los chavales tengan alternativa. Vaya, que los que no quieran recibir el credo en el colegio público no acompañen al maestro de guardia mientras éste lee el periódico. Esto no quita que el que viene de fuera se lleve las manos a la cabeza cuando descubre que hay gente indignada porque les han retirado los cristos de algunos colegios públicos. El que viene de fuera y el que ya está aquí, como el que escribe.


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