27 marzo, 2011

Mala Puta.

En admiración a Mark Oliver Everett, vamos a llamar a nuestra maestra del cole, Mala Puta. Un día en clase, el que más tarde sería el güelo, alteró el aula. Simplemente intentó hablar con Marquitos que se sentaba delante de él mientras Mala Puta daba su lección magistral. Entonces la señorita se acercó hacia Marquitos. Le dijo que se quitase las gafas y a continuación le arreó una buena hostia en la cara con la palma de la mano abierta. Yo que estaba en otra de las filas agaché la cabeza al igual que el resto de niños.

Para todos esos puretas que añoran los viejos tiempos, lo de antes no era respeto. Se trataba de miedo. Y si agachábamos la cabeza ante las injusticias era porque éramos unos críos y nos dolían las hostias que nos daban en nombre de esa ¿educación? de mierda.

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