16 enero, 2011

Fumé.

Supongo que fumé en la adolescencia por imitación. Me parecía que todos fumaban. Me parecía que fumaban en todas partes. De hecho fumaban en todas partes. Supongo que también fumé por ese rito de paso. Aunque lo que en realidad creo, es que fumé debido a mi falta de personalidad. Ellos fumaban. Alguien tenía tabaco y había que fumar. Creo que nunca me gustó. Nos sentábamos a fumar en la vieja Unión, en Aldea Moret. Un día se nos acercó aquel hombre, el del camión, y nos preguntó qué tipo de hierba fumábamos. Habíamos liado tabaco con amapolas. Inocentes. Supongo que luego hicimos otras cosas por imitación o por falta de personalidad. Alguno de los mayores lo mismo tenía algo y se arrimaba o nos arrimábamos a él. La calle, lugar de encuentro. Menos mal que no nací en aquella otra época. Un día algunos dejaron de pisar las calles del barrio. Y las madres ya no tenían lágrimas. Menos mal que nunca entré a verle a su casa. La madre me dijo que fuera, que estaba allí, en la cama, así conocería de cerca las consecuencias. Menos mal que nunca le vi. Me quedé con otros recuerdos. Como cuando caminaba por la calle y me parecía alguien importante. A ojos de un chaval de mi edad me atraían aquellos mayores. Aunque de Sid supe más tarde, eran parecidos a él pero sin banda. Me llamaban la atención. El bar del barrio en el que se reunían...Eran importantes. Ahora sé que les engañaron.
Supongo que dejé de fumar porque no me gustaba. La gente que me rodeaba seguía fumando. Algunos, de hecho, siguen fumando. Parece que algo de personalidad tenía. Los que fumaban también tenían personalidad. O no la tenían. Nunca lo he preguntado.
Reconozco que ahora me gusta sentarme a comer en cualquier sitio y no oler a tabaco. Ahora es distinto. No tengo que airear la ropa. Lo sé. Puede que sea un egoísta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No se si conoces el número de personas que murieron por eso que tu llamas "otras cosas". Un familiar cercano murió a consecuencias de ellas. Son los grandes olvidados los que crecieron entre los 70 y los 80. Son los chicos de la movida, menuda movida tienen ahora ellos. Y no sólo ellos sus madres y padres, hijos, parejas, hermanos y hermanas... y todos los que todos los días nos acordamos de ellos.

19 enero, 2011