27 noviembre, 2010

El primero.

Fue el primero en ser plantado. Le siguieron cientos. Hacía frío pero una vez más ha merecido la pena. El grupo lo formábamos unas setenta personas. La mayoría de las personas eran del Movimiento Junior. De ADENEX también han venido un grupo importante. Del Foro Social han sido poquitos pero muy motivados. De la Cultural también una minoría pero absoluta. Finalmente personas independientes muy sensibles con la naturaleza. En esta ocasión, la actividad ha crecido con el apoyo del Ayuntamiento de Cáceres que envío a dos operarios.
Pinos, encinas, coscoja y retama. Café, churros, bocadillos, tortillas y empanadas. Refrescos para los chicos y vino para los mayores. También ha estado una persona que, de haber algún cambio en la ciudad en mayo, ya no será necesario recordarle una vieja reivindicación: Cerro Pinos, parque periurbano.

26 noviembre, 2010

El vicepresidente segundo.

El martes pasado presenté la candidatura. Contaba con el apoyo de mi grupo de la Cultural. Algunas personas ya apuntan a que no seré imparcial. Espero contar con el apoyo de todas aquellas personas que estén dispuestas a hablar de participación, de la participación real. Esa es mi apuesta y mi ilusión. Es una carrera de fondo pero estoy convencido de que algún día los ciudadanos seremos actores en el desarrollo social y cultural de nuestra ciudad. Para eso la Administración, algún día, deberá compartir el poder. Para ello algunas asociaciones tendrán que dejar de ser subsidiarias de la Administración. En fin, todo un reto.

El vicepresidente segundo.

El cerro.

El cerro.

22 noviembre, 2010

Pobreza relativa y viejos aparatos.

Si en Aldea Moret hubiese un Instituto de Educación Secundaria Obligatoria dependiente de la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, en sus pasillos no sería raro encontrar viejos aparatos apilados. Por cierto, apilados de mala manera, con la pantalla rozando el suelo...es el destino de los viejos aparatos en este momento de bonanza.
En su número 213, el semanario regional gratuito Avuelapluma cuenta lo siguiente: Extremadura registra los peores datos de pobreza infantil del país. Un 39.2 por ciento de los niños de Extremadura se encuentra en riesgo de pobreza relativa, es decir, que viven en hogares que tienen unos ingresos inferiores al 60 por ciento de la media nacional (16.684 euros al año en un hogar con dos adultos y dos niños), según el primer estudio "Infancia en España 2010-2011", presentado por Unicef.
La foto de los viejos aparatos apilados es de mala calidad al igual que parte de la política extremeña. Gusta y apasiona vender humo desatendiendo de esta manera otras necesidades de la población. Y si nos quedamos sin madera, echamos a la hoguera viejos aparatos inservibles en la actualidad. Viejos aparatos que en su día fueron viejas glorias que revolucionaron el mundo de entender la educación en los centros educativos. Seremos pioneros en pobreza relativa pero también en nuevas tecnologías aplicadas a la educación.
Dentro del semanario gratuito, en el desarrollo de la noticia, Unicef reclama un Plan Nacional y mejor inversión. Una ciudadana opina al respecto que la noticia le parece una barbaridad pero que supone que como estamos muy mal económicamente los datos serán ciertos.
Efectivamente, es una auténtica barbaridad que habiendo pantallas de ordenador en los institutos ahora decidan cambiarlos por unas nuevas. Por eso apilan los viejos aparatos en los pasillos. No los apilan porque se hayan roto, no. Apilan los aparatos porque han decidido comprar unos nuevos. Lo que debería ser una gran contradicción y ocupar la portada de todos los diarios destacando lo negativo de la innecesaria inversión, aparecerá probablemente como un nuevo hito en el avance tecnológico aplicado a la educación. El mismo semanario gratuito dará algún día la noticia. Ahora nos cuentan lo de la pobreza relativa. Por cierto, no acabo de entender bien lo del relativismo en la pobreza.
En fin, lo de los viejos aparatos apilados no es una anécdota. Se trata de un ejemplo de la pésima inversión que se hace con los fondos públicos. Pero todavía estamos a tiempo de enviar las viejas computadoras a Puerto Príncipe envolviendo el regalito con el papel brillante de la ayuda a la cooperación y al desarrollo. No servirá para combatir el cólera pero de cara a la galería quedaremos estupéndamente.
En el fondo, la culpa de todo esto la tienen los chinos y el imperio austrohúngaro.

21 noviembre, 2010

Su día libre.


La asamblea del viernes en Aldea Moret fue intensa pero más intenso en emociones fue el espectáculo de la noche. Es un artista. Es el artista de mi generación. En el escenario es una estrella. De cerca brilla mucho más.

La reforestación.

14 noviembre, 2010

Nueva reforestación.

Algún día el Cerro de los Pinos será un magnífico parque periurbano. Mientras tanto necesita árboles. Muy pronto nos reuniremos en el cerro.

01 noviembre, 2010

El contrato.

En otra etapa hubiese escrito desde Aldea Moret, barrio al que me debo. Ahora escribo desde aquí.
Era un contrato verbal igual de válido que uno escrito.
Yo no soy de izquierda como ellos, como los de la Sociedad Española de Radiofusión (SER). Es más, no soy de izquierda como nadie. Creo que no me gustan las etiquetas y menos cuando hay que defenderlas. Cuentan que para ser de izquierda hay que serlo en las pequeñas cosas, en los pequeños ideales de la vida, esos que tan fácil se olvidan: exigir factura, ser respetuoso y tender una mano amiga al vecino...en fin, me alegro por los que pueden autodefinirse de izquierda, yo no puedo pero menos los de la SER con acciones como las que voy a contar.
Entiendo que un medio es responsable de lo que publicita. Y si publicitas algo, lo has de cumplir. La última que vez que oí hablar de la "Eco-bola" en la SER fue un sábado. Esa mañana después de escuchar una entrevista que le hacían a Eduardo Galeano anunciaron el producto estrella: la ecobola. Los días posteriores me documenté antes de dar el paso. Personas muy cercanas y queridas conocían el producto y me contaron que no era milagroso y que había que usar detergente para eliminar las manchas. Las bondades de la ecobola son, entre otras, las de eliminar las manchas sin usar detergente lo que supone un ahorro.
Al cabo de una semana como vi que la SER continuaba haciendo público el milagro, el milagro de que los milagros existen, decidí comprar mi ecobola. Toda la gestión fue por teléfono. Como eran cientos de llamadas las que recibían (los milagros, son así), se quedaron con mi número y me llamaron al cabo de una media hora. El contrato verbal que hice con la mujer que estaba al otro lado del teléfono fue el siguiente: adquiría dos ecobolas que limpiaban la ropa sin usar detergente y me regalaban un cepillo de dientes electrónico, menuda gran ganga. Con esta gestión me aseguraba mi ración de milagro en la era consumista en la que estamos. Por mi parte, el pago que nunca haría sería contrareembolso. Al colgar el teléfono sentí que me habían engañado como a un idiota. La estafa ascendía a unos sesenta euros.
Al cabo de un día me llamó el de la mensajería. No dudé en decirle que devolviese el producto al remitente. A partir de aquí recibí varias llamadas de las personas que habían descubierto el milago. Las dos primeras llamadas fueron muy amables pero la última lo fue menos. Siempre me preguntaban el motivo de haber devuelto el producto. Siempre insistí en que lo anunciado era una cosa y la realidad otra: había habido un incumplimiento. Les conté que la ecobola, según predicaba la publicidad, debería eliminar la suciedad de la ropa sin detergente, debería eliminar las manchas sin usar detergente. Les conté que personas muy queridas me habían asegurado que la ecobola para eliminar las manchas debía usarse con detergente. Al final, llegaron a reconocerme que había que usar un poco de detergente con el producto. A partir de aquí nunca más me volvieron a llamar.
En fin, supongo que mi gesto no es un gesto de persona de izquierda. La cuestión es que no me pesa porque yo no soy de izquierda.