24 octubre, 2010

Nos invaden.

En la Avenida Constitución de Aldea Moret (antigua carretera de Badajoz), unos emprendedores (creo que la edición de este año del The Coffee Break de la Junta de Extremadura no los hubiese contemplado con esta iniativa entre sus filas de innovadores), han abierto un negocio cuyos artículos se venden a precio de fábrica. Hablando con algunas amigas y conocidas siento que la polémica ya está servida.
Nos han sobrado unos tornillos del montaje de una estantería. Están metidos en una bolsita y van acompañados de la siguiente leyenda: ....Distribuido para Grupo X por Productos del Bricolage S.A.U, Gerezpea, 20-01015 Vitoria. Fabricado en China. Año 2009. Lo primero que se me ocurre es lo siguiente: ¿Por qué narices se irán tan lejos para fabricar unos tornillos? Puede que se me escape el análisis profundo de la cuestión pero intuyo que nuestras democracias o dictaduras económicas, según se mire, son muy retorcidas: Europa suelta pasta y permite que algunos buenos emprendedores europeos "deslocalicen" las empresas y abusen de la mano de obra barata. Pero esto es una cosa y lo otro es que los chinos monten sus negocios en nuestras calles. Esto no lo llaman deslocalizar, lo llaman joder al personal. Porque una cosa es fabricar tornillos a cuatro perras con mano de obra esclavizada y otra cosa es que los chinos compitan con sus productos delante de nuestras narices y de nuestros negocios que venden productos fabricados en China.
En el barrio que le regaló la modernidad a Cáceres la polémica está en la calle al tiempo que la nueva superficie con un horario de apertura y cierre poco habitual aquí, se llena de personas curiosas y de otras con la esperanza de encontrar una ganga a cuatro perras. Algunos pequeños negocios del barrio no van a tardar en sufrir las consecuencias pero ¿no era bueno y necesario el libre mercado? ¿Era necesario el liberalismo y el libre mercado para enriquecernos unos pocos pero no para buscar la equidad mundial? ¿Nos pervierte saquear países pero cuando no nos cuadran los números nos revientan que esos pobres diablos a los que saqueamos se instalen en nuestras calles?
Fuera del barrio he visto una pintada que me revuelve el estómago: "Si compras a los chinos, arruinas a los españoles". Siento que el asunto debería ir por otro lado.
A lo mejor, la próxima vez que compre tornillos miraré el lugar de fabricación para intentar ser más coherente. Mientras tanto, doy la bienvenida a todas aquellas personas que quieran instalarse en nuestras calles por las razones que sean.

Tarde de paseo.

La asamblea del viernes pasado acabó pronto. Estábamos cansados. A una de las compañeras se le ocurrió la genial idea de salir a pasear por el barrio. En la calle me pareció que todo estaba muy cambiado. Esta modernidad, como menos, es contradictoria. Me resulta curioso el afán desmesurado de restarle espacio al que camina para entregárselo a los coches. Y así nos va. Exceso de asfalto y de normas de civismo y de circulación. Me atraen esas fotos antiguas en las que los primeros vehículos se habrían paso tímidamente. En algunas fotografías observo cómo el que caminaba podía hacerlo por donde le apetecía y nadie se sorprendía por ello. Claro, ahora hay más coches, somos muy cómodos, no podemos generarle dudas a los escolares...la vida ha cambiado y se supone que para mejor. A pesar de todo hay peatones que son arrollados en los mismos pasos de peatones. Estos hechos terribles recomiendan prudencia y aparcar los idealismos. La alegría es que uno se pasea por otros lados del planeta y descubre que hay más vida que la de nuestras calles. Sí, aquellas calles pueden resultas caóticas al extranjero con prejuicios pero lo caótico no es sinónimo de atraso.
Todo estaba muy cambiado pero reconocí muchos lugares en los que jugaba de pequeño. La duda que tengo es si algún día el turista se podrá hacer una idea de lo que fue el conjunto minero de Aldea Moret. Por cierto, quedan ya muy pocos caminos de tierra roja. El asfalto los está sepultando.

05 octubre, 2010

Sueños.

Hoy me ha hecho una pequeña entrevista Juan Pedro de Onda Cero. La cuestión era el BIC de Aldea Moret. He tenido a mi disposición unos minutos para explicar lo importante del expediente de declaración del BIC de Aldea Moret y de impedir que la Administración deje que caduque el expediente, de las alegaciones que hicimos para mejorar el expediente apuntando y proponiendo proteger todo el conjunto minero y no edificios singulares, de lo necesario de defenderlo a pie de calle con actividades culturales, de la obligación de recordar que Cáceres no solo es medieval....que Aldea Moret es el barrio que le regaló la modernidad a Cáceres, en fin, más o menos lo de siempre.
También he aprovechado, con el permiso del conductor del programa, para expresar mi malestar por el hecho de que Cáceres ya no podrá aspirar a Capital Europea de la Cultura 2016. Todo ello seguido de una pequeña y modesta reflexión: he estado viviendo en Aldea Moret, más o menos, treinta años. He visto cómo la Arqueología Industrial Minera (Patrimonio) ha ido desapareciendo por la desidia y el abandono de la Administración y por los desmanes de particulares. Si los ojos de los jueces del concurso reparan en esta falta de sensibilidad..Hasta aquí, mi intervención en la radio.
El sueño parece ser que se puso en marcha en el año 2003. Dos años después, mientras algunos vecinos nos concentrábamos frente a las puertas del consistorio municipal cacereño, las palas de ese ayuntamiento prepotente que soñaba con el 2016, continuaban derribando patrimonio en Aldea Moret: ese día de ese año le tocaba el turno a la antigua estación de tren. Ayer, en su columna habitual (AVUELAPLUMA), Don José María Saponi Mendo, expresaba como político correcto, su pesar por ver cómo la ciudad quedaba fuera del concurso. También venía a decir que tenía ganas de conocer los criterios que han hecho que Cáceres ya no pueda seguir soñando.
En fin, los sueños, sueños son.