01 mayo, 2010

La buena noticia III.

Todo esto se cuenta en las eucaristías que se celebran en Entrevías y hay documentación. También cuentan que no podemos exigirle a estas personas que denuncien ("la ley del silencio"). Tenemos que acogerles y denunciar nosotros.
Pero a pesar de la persecución, lo importante era salvar el Espacio. Pero el espacio no solo era la parroquia, también lo era y lo es la calle, el barrio y los "lugares con moqueta" (la denuncia ha de llegar a los despachos y a los "templos" donde se cuecen las injusticias).
Me contaba ayer una amiga que las personas que se hacen curas y que forman parte de la estructura del mundo obrero cristiano, son enviadas a pueblos remotos en los que, cuando nieva, quedan aislados. Con el tiempo y, siempre que no cunda el desánimo, se crean redes minoritarias pero tan fuertes y poderosas como el mensaje original del que emprendió su lucha en Galilea. Ese mensaje que Rouco y sus secuaces conocen tan bien y que han decidido censurar domingo tras domingo para que no se les acabe el chollo.

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