01 mayo, 2010

La buena noticia II.

A pesar de que la iglesia oficial persiga a las iglesias obreras porque no siguen la liturgia y porque son peligrosas para la buena marcha del sistema imperante; a pesar de que las reprima y sea cómplice de asesinatos. Solo hay que revisar la masacre masiva de la iglesia obrera en América del Sur, de todas esas personas de la Teología de la Liberación, de todas esas personas que han asumido la obligación de transmitir la buena noticia y que las han hecho desaparecer. En Occidente no se resuelve el asunto a tiro limpio porque sería muy escandaloso. Lo que no quiere decir que no haya "exceso de rigor inncesario" como es reconocida en ciertos sectores la tortura.
En el mundo occidental se es más refinado y algunos de aquellos nacionalsocialistas que tanta furia, odio, destrucción y muerte sembraron se sorprenderían con los métodos actuales de represión, sometimiento, control y muerte. Y a veces no hay tanto refinamiento. En la iglesia de Entevías se está con los inmigrantes. El gobierno de Madrid con el aplauso del gobierno central está desplazando a los inmigrantes que viven en "El gallinero", en la Cañada Real Galiana. Por la noche, la policía se persona en el lugar, saca de las casas a los inmigrantes y pegan tiros al aire. El cielo se ilumina con el fuego de las pistolas y el terror se apodera, una vez más, de los parias de la tierra. Algunos se marchan y otros lo hacen cuando le derriban su casa. Al día siguiente, Esperanza Aguirre, toda ella risueña y feliz, pasa muchas mañanas por delante de la parroquia de Entreviás camino de la Asamblea de Madrid (en otra época la iglesia oficial y el gobierno hostigaba a la parroquia de Entrevías porque sus paredes estaban pintadas de tal manera que, según ellos, provocaba contaminación visual). Esa parroquia, la de San Carlos Borromeo, que fue la casa durante un tiempo para cuarenta familias bolivianas que se habían quedado sin casa porque el Estado se las había derribado. Y, en el fondo, no hay tanto refinamiento: es el caso de esa niña rumana que le rapan el pelo porque no va a la escuela. La realidad de la Cañada Real Galiana es la expresión de un sistema deshumanizado.

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