29 julio, 2009

Con respeto y humildad.

Partimos, como no podía ser de otra manera, de Aldea Moret. Estábamos preparados: visitar un lugar de estos no es fácil y menos después de haber leído algunos libros de Primo Levi. Tito y yo. Una excursión: el cementerio alemán de Cuacos de Yuste (también teníamos en mente una garganta de la zona, un baño, vamos). Nuestros padres nos han educado bien porque respetamos el lugar pese al recuerdo de aquellos que nunca fueron enterrados. A la entrada una placa: "Respetad a los muertos con profundo respeto y humildad". En Galicia, lo veía el otro día, las cunetas servían para sembrar el terror después del 18 de julio del 36. Era el lugar de los muertos, de "los enemigos de la patria". En el 2009, aquellos muertos, todavía andan por ahí desperdigados. Lo de Galicia se repitió en toda España. El Volksbund es una organización que tiene un acuerdo con un ministerio alemán para localizar y enterrar a los soldados alemanes. En Cuacos de Yuste hay un cementerio de soldamos alemanes que cayeron en la I y en la II guerra mundial: estos muertos tuvieron suerte. Son los muertos de los perdedores. Los de las cunetas también son los muertos de los perdedores. Estos últimos han tenido menos suerte. Por cierto, me cuenta mi amigo Tito que Franco también hizo algunas cosas buenas. Entre ellas no ir de la mano de Hitler a cambio de Gibraltar. En fin, malos ojos, los míos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

en la guerra no hay vencidos ni vencedores,todos son vencidos