28 abril, 2008

Pero.

Pero el pulso continúa. Lo que está en juego en este pulso es la credibilidad del actual Ayuntamiento de Cáceres (PSOE-IU). También nos jugamos la oportunidad de poder contar, por primera vez, con un Ayuntamiento cacereño que sepa gestionar los recursos públicos (sorprende que el Ayuntamiento, a día de hoy, no cuente con un inventario público de todos los recursos públicos con los que cuenta la ciudad de Cáceres: escenarios, equipos de música...También sorprende que haya locales públicos que se utilicen como cochera particular o como taller privado. Asusta que haya locales públicos a los que la brigada de obras del Ayuntamiento de Cáceres no pueda acceder porque se desconoce qué asociación o qué particular tiene las llaves). Siempre estoy hablando de recursos públicos, de los recursos públicos de la ciudad. Esos que permanecen y superan las derrotas de los partidos políticos (algunos gestores públicos no acaban de entender que, como joven, me interesan una mierda sus disputas internas y que lo que quiero es vivir en una ciudad abierta a todo el mundo en la que los ciudadanos seamos los protagonistas). Siempre me estoy refiriendo a esos recursos ajenos a toda la mala política de “te doy esto porque eres de los míos o te lo quito porque votaste al enemigo y porque además me sale así de los cojones”. Me refiero a esos recursos públicos que son creados en las ciudades porque se supone que son necesarios para el disfrute de las personas. Creo que algún día podremos llegar a esto aunque para ello quizá sea necesario acabar con esa estúpida costumbre de poner la placa con el año de gracia y el alcalde magnánimo que construyó esto o lo otro. No acabo de creérmelo. Siento que no estamos ni a medio camino. Me vence el recuerdo de toda la mierda que he presenciado, a lo largo de los cuatro últimos años, en la política local.

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