28 abril, 2008

En.

En junio de 2007 colaboré en la realización de un taller de cooperación que organizó la ONG Malinche. El taller se desarrolló en la casa de cultura de la barriada de Santa Lucía. La junta directiva de la AA.VV. Santa Lucía puso a nuestra disposición, como no podía ser de otra manera, las instalaciones públicas. Al mismo tiempo me daban a conocer el siguiente acuerdo adoptado por la junta directiva ya mencionada: “El señor Arístides García no puede entrar en estas instalaciones por ser militante de IU”. No son palabras textuales de nadie pero es, con otras palabras, lo que se me dijo. Podíamos contar con las instalaciones pero sin nuestro compañero y amigo Arístides. Todos podíamos entrar menos él. Esto tiene un nombre: discriminación. Hice lo posible para llegar a un entendimiento y romper con aquel absurdo acuerdo. Pero no fue posible. Se me dijo que si Arístides entraba en las instalaciones se nos podría echar a todos. Arístides entró y realizamos el taller. No pasó nada. A partir de ahí decidimos que tenía que ser el Ayuntamiento el que gestionase el recurso público para evitar situaciones como la descrita. Que el Ayuntamiento gestione lo público no es garantía para evitar las discriminaciones. Ya en el verano del 2006 el Ayuntamiento de Cáceres del PP nos negó un escenario el día antes del festival la “Aldea de la AMEX por ser críticos con su gestión pública.

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