21 diciembre, 2007

El concejal

Ser concejal tiene sus ventajas. Si quieres que una persona deje el bar que tiene instalado en una sede municipal, en un barrio como Aldea Moret, sólo tienes que cortarle el suministro de la luz o el del agua. La persona se irá. Después la Justicia inhabilitará durante siete años al concejal para ejercer su función como político. Más tarde, el concejal recurrirá la sentencia y la ganará. El concejal, tendrá que limitarse a pagar una ridícula multa. Y la persona que regentaba el bar se quedará en la calle. Y después de todo esto, el concejal, que para eso es concejal, y con el fin de defender su honor, llamará cerdo a otro concejal durante un pleno. Y el concejal, algún día, dejará de estar en la oposición y tomará de nuevo su poder. Y a lo mejor, ese día, la tomará conmigo y tirará a la basura todas las reivindicaciones que puntualmente registre en la alcaldía. Un concejal, si se lo propone y le respalda la Justicia, puede con todo. Por lo menos en Cáceres, se ha dado alguna vez el caso.

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